A seis días de la jura de los senadores y diputados electos, los negociadores gastan sus últimos cartuchos para convencer al presidente electo, Mario Abdo Benítez, de bajar la línea en su bancada a favor de Cartes y de esa manera lograr que 23 senadores asistan a la sesión para aprobar la renuncia presidencial con el voto mayoritario de los diputados. Sin este paso, es imposible que jure, por la incompatibilidad constitucional.
Mucho no ha cambiado el dramático panorama. Incluso ha empeorado, a juzgar por las declaraciones de los principales protagonistas.
LOS VOTOS FANTASMA. La semana pasada había optimismo en Palacio de Gobierno por el supuesto giro de algunos senadores opositores. No se dieron nombres, pero en el ambiente político se empezó a unir las flechas. Para despejar dudas, varios salieron a ratificar su voto en contra (que significa no asistir a la sesión). Luis Wagner, sobre quien había rumores, negó ser uno de ellos. “Él sigue siendo un peligro para la democracia”, acotó el senador liberal.
Emilia Alfaro denunció que intentaron sobornarla a cambio de que su hijo Freddy sea beneficiado por la Corte Suprema en la pelea por una banca en Diputados. El fallo benefició a Celso Maldonado; por tanto, su voto no puede favorecer a Cartes. Yoyito también dijo que está en contra.
Adolfo Ferreiro no suelta prenda sobre su postura. Fue sugestiva la aclaración de Miguel López Perito, quien salió a marcar distancia de su compañero de bancada. “Ni kaúre voy a aceptar la renuncia de Cartes”, señaló muy coloquialmente. El movimiento Avanza País, con la venia de Mario Ferreiro, emitió un comunicado ratificando el rechazo. Se sabe que el criterio jurídico de Adolfo es que no se puede rechazar ninguna renuncia. Por ello, ni siquiera sus compañeros de movimiento se atreven a vaticinar qué hará, ya que cuando él sostiene una tesis difícilmente se aparte de ella, como cuando apoyó el blindaje a la pérdida de investidura.
Hasta el momento se mantienen 25 en contra del juramento y 20 a favor, es decir, son tres los votos claves. Los senadores que no lograron su reelección son considerados el eslabón más débil de la cadena, aunque varios ya salieron a ratificar que no cederán.
TAMBORES DE GUERRA. Las declaraciones son claves para analizar la situación. Lo que dijo Cartes y la respuesta de Marito pintan de cuerpo entero el delicado nivel de crisis. El presidente aprovechó el cumpleaños de Javier Zacarías para sacarse la espina y reclamar en tono amenazante a Añetete: “Ni una ni dos ni tres personas se pueden anteponer al Partido Colorado. Si no les sirvió nuestro voto, por qué no dijeron que no querían estar en nuestra lista. Necesitaban de los votos”. En su catártico discurso con sabor de la despedida sonaron tambores de guerra. “No hay que olvidar que lo que es de la gente no es de los que ganaron unas elecciones. Desde este lugar o de aquel lugar, la voz vamos a levantar”.
Mario Abdo dejó pasar por alto la amenaza fingiendo demencia: “No escuché, paso, me esquivo del golpe. Yo no quiero hablar si no tengo oficialmente qué es lo que dijo el presidente, porque yo hoy ya no estoy para pelearme con nadie, ya me peleé todo lo que me tenía que pelear y hoy voy a correr del ring”. Pero sin querer queriendo, agregó que si Cartes no jura, por “jurisprudencia” la lista debe correr y el curul le corresponde al ex gobernador de Guairá, su aliado, Rodolfo Friedmann (h).
La guerra verbal entre Cartes y Marito es una pelea cuerpo a cuerpo. Ya no son mensajes subliminales ni reclamos ácidos de dirigentes de segunda línea.
Esto provocó alarma en un sector cartista que se molestó con Zacarías Irún por exponer al presidente cuando se necesita contemporizar, aquietar las aguas en un momento clave y decisivo. “Él sabe que el presidente es un peligro cuando tiene un micrófono, no tiene contención”, señaló una fuente que deslizó sus sospechas sobre Zacarías: “Ya quiero creer que él tampoco quiere que jure para quedarse como líder de Honor Colorado”, y destacó que como ya se reconcilió con Galaverna ahora quiere llegar a Marito y solo puede hacerlo en calidad de líder de bloque. “Con Cartes en el Senado, Monges, Zacarías y otros no tendrán protagonismo”, agregó.
DÍAS DE FURIA. Mañana se anuncia una reunión del movimiento Colorado Añetete, pero ya es difícil que cambie su postura.
Como última jugada para presionar, Juan C. Galaverna y Beto Ovelar pretenden una cumbre entre Cartes y Marito con los 17 senadores electos, pero le aconsejaron al presidente electo no participar, “porque es una cáscara de banana”.
Mañana y el martes hay sesión extra del Senado. Los cartistas tienen tiempo hasta el jueves para solicitar la sesión para la aceptación de la renuncia presidencial, ya que la Constitución estipula que las sesiones del Congreso deberán ser convocadas “en el término perentorio de cuarenta y ocho horas”. Aunque otros señalan que tienen tiempo hasta el sábado, hasta una hora antes de la jura de los nuevos senadores, convocados para las 14.00.
Será una semana de mucha tensión y de noticias inquietantes. La rueda de la fortuna sigue girando aunque sus engranajes empiezan a trabarse muy cercano a la casilla game over. De acuerdo con el escenario actual, no habrá cuórum para aceptar su renuncia y Cartes no podrá jurar el 30 de junio como senador activo, dejándolo en absoluta incertidumbre.
De ser así, ya abandonado por la mayoría de sus correligionarios, sobrevivirá con un pulmotor hasta el 15 de agosto, a merced del nuevo Senado que por los vaticinios que se manejan podría sacarle definitivamente el respirador.