Madrid, 20 ago (EFE).-
El siniestro ocurrió cuando el avión de Spanair, con código compartido con la alemana Lufthansa y con destino a Las Palmas de Gran Canaria (archipiélago atlántico español), impactó contra el suelo junto a una de las pistas, se partió y se incendió.
Miembros de los equipos médicos y de rescate citados por diversas fuentes afirmaron que entre los restos de la aeronave, que quedó prácticamente destruida, había numerosos cuerpos carbonizados.
A bordo viajaban 164 pasajeros y 9 tripulantes, sobre los que no se ha facilitado por el momento las identidades o nacionalidades.
Las cajas negras del avión fueron recuperadas y serán el principal elemento de investigación del siniestro, sobre cuyas causas por el momento no se han facilitado datos concretos.
Un juez de Madrid se hizo cargo de manera inmediata de la investigación del accidente y ordenó un informe sobre el contenido de las cajas negras, que registran la actividad de los instrumentos y las conversaciones en la cabina y con los controladores aéreos.
Fuentes jurídicas informaron a Efe de que el magistrado se trasladó al aeropuerto, al frente de una comisión judicial, para proceder al levantamiento de los cadáveres.
Los cuerpos del centenar de fallecidos fueron trasladados a un recinto ferial próximo al aeropuerto, donde la policía científica y los forenses procedieron a las primeras labores de identificación.
Para ello se habilitó un equipo de una veintena de forenses y una sala refrigerada para la conservación de los cuerpos, en el mismo lugar donde se instaló la morgue para las 191 víctimas mortales de los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid.
El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y varios ministros interrumpieron sus vacaciones y viajaron a Madrid para seguir de cerca los detalles en torno al accidente.
La ciudad de Madrid y el Gobierno de la región en la que está la capital de España decretaron tres días de luto oficial a partir del jueves, en señal de duelo por las víctimas del accidente aéreo. EFE