Las palabras vivas, las que se utilizan permanentemente, están vinculadas con la vida de los sujetos que se relacionan en el mismo tiempo y en un espacio social próximo.
La expresión ñe´ê rei, en guaraní, no solamente significa “el hablar sin sentido”, sino también el término al que se le da otro sentido. En el guaraní, la diferencia entre lo que se dice y lo que se quiere significar opera casi siempre, no raramente, como en el caso del español. Es más, el “ñe´ênga” (máximas, dichos, etc.) no es comprensible sin esta distinción, que es más compleja que la distinción entre el término denotativo y el connotativo.
La comunicación a través de nuestros medios masivos, en estos momentos, se realiza en base a la peculiaridad de nuestra comunicación en guaraní. Por lo tanto, para poder entender lo que se pretende, se debe leer lo que no se dice, pero en realidad es lo que se quiere decir.
El ñe´ê rei tiene dos interpretaciones. En la primera interpretación simplemente significa el lenguaje sin sentido (hablar inútilmente). A este lenguaje no hay por qué darle mucha importancia. Pero la segunda interpretación significa hablar buscando transmitir otro sentido de lo que se dice. Esa es la clave para entender cómo se plantea en la actualidad la comunicación masiva en nuestra sociedad.
Hace más de un año, coincidentemente con el desplazamiento del Partido Colorado del Gobierno, aparecieron las noticias referidas a la conducta personal del presidente Lugo. Ahora, la cuestión se ha quintuplicado. La tesis de que las cuestiones personales interesan solo al involucrado, no parece razonable. Platón, en el siglo IV antes de Cristo, decía que el conductor debe tener un cuerpo transparente para que deje ver su espíritu, de tal forma que se pueda observar y sea un referente a imitar. Lo que no se puede es suponer una conducta en base a las expresiones de otras personas, si no van acompañadas de cierta “plausibilidad”, es decir, que el hecho sea razonablemente posible. Si no aceptamos el juicio de la plausibilidad, eso implicaría ubicarnos en el tiempo antes de la Revolución Francesa.
No hay dudas de que quienes fueron desplazados del Gobierno desean dos cuestiones indiscutibles: a- volver a manejar el Gobierno; y b- demostrar que en la sociedad paraguaya todo cambio es contradictorio, con su misma naturaleza. Las dos argumentaciones son discutibles; lo absurdo es plantear la discusión en el contexto del ñe´ê rei.
Los colorados deben argumentar que desean volver al Gobierno, pero deben decir por qué y para qué. Mientras no lo digan, simplemente lo que buscan es alcanzar el Gobierno para manejar al Estado como lo han hecho durante más de 50 años. El tema es clave para el futuro, para darles un contenido más serio y sensato a las diferencias en el marco del ñe´ê rei.
La segunda opción, el no cambio, es simplemente una continuidad política trágica, porque se inscribe en el contexto del ñe´ê rei. Llegó la hora de pasar del “ñe´ê rei” al “ñe´ê arandu”, el lenguaje maduro, de los que tienen conocimiento y tienen una praxis que justifica sus afirmaciones.