Aponte empezó a ser investigado por el Ministerio Público luego de realizarse un cruce de llamadas, donde aparecían comunicaciones de él con la víctima.
Pero, luego de unos meses, la fiscala Esmilda Alvarez dispuso el sobreseimiento del detenido, aduciendo que no había pruebas para involucrarlo en el crimen.
Con esto, el hombre ya tenía que estar en libertad, pero no lo puede hacer, porque el juez de la causa lo recibirá en audiencia recién el 13 de marzo. “El juez dice que tiene mucho trabajo y no puede adelantar la audiencia”, explicó la doctora Alda Cardozo, de la oficina de seguimiento de casos, en el penal de Tacumbú.
Un equipo de ÚH conversó con César Aponte que contó que a pesar de no tener muchas pruebas en su contra, en su momento, la Fiscalía actuó con mucha prepotencia con él. “El 18 de enero fui a acostarme en mi habitación, cuando vi que mi casa estaba rodeada por fiscales y policías. Me apuntaron con una escopeta, me tiraron en el piso, también maltrataron a mis padres. Luego de dos días, ya vine a Tacumbú”, relató Aponte, quien tuvo que pasar más de un año en la penitenciaría sin que hayan encontrado méritos suficientes sobre su supuesta participación en el hecho.
pasional. El violento crimen de Servín fue catalogado como pasional por los investigadores. Testigos del hecho vieron ingresar a la casa de Servín, en la noche del asesinato, a un hombre alto, flaco y con tatuajes, quien le aplicó 36 puñaladas entre el tórax, la cabeza y otras partes del cuerpo al ex político.
Sobre su relación con el fallecido, Aponte explicó que lo unía a él una relación de amistad y laboral. “Lo conocí en el 2012, porque él me solía ver que yo hacía trámites en el Ministerio de Hacienda; ahí me pidió mi número. Siempre supe que era gay, porque siempre me tiraba onda y me invitaba a salir. Estuve en contacto con él del 8 al 10 de enero”, admitió.
Aponte, por último, afirmó que luego de salir en libertad, demandará al Estado paraguayo y al fiscal Federico Espinoza por los malos tratos que recibió injustamente.