De acuerdo con el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama), tres de las crías de las aves, cuyos huevos fueron incautados días atrás en Foz de Yguazú, pertenecen a la familia de los ranfástidos, que incluye a los tucanes, mientras que las otras cuatro son de la familia de los psitácidos, a la que pertenecen loros, papagayos y guacamayos.
Las especies exactas todavía no fueron identificadas y los huevos restantes continúan bajo cuidado de los especialistas.
La carga fue descubierta durante un control de rutina a un ómnibus interestatal que se dirigía a Río de Janeiro. El procedimiento se realizó el sábado 24 de octubre y el caso apunta a un posible tráfico de animales silvestres.
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La mayor parte de los huevos estaba dentro de cajas térmicas y de cartón adaptadas como incubadoras, equipadas con circuitos electrónicos, ventiladores y sensores para controlar la temperatura y la ventilación.
Otros fueron encontrados escondidos en el forro y las costuras de la chaqueta de la pasajera. Al momento de la inspección, los dispositivos estaban apagados o no funcionaban.
Según la Receita Federal, la pareja manifestó que había recogido los huevos en Foz de Yguazú y que recibiría 3.000 reales por transportarlos hasta el Aeropuerto Internacional de Galeão, en Río de Janeiro.
Las autoridades estimaron que cada huevo podría alcanzar un valor de hasta 50.000 euros en el mercado europeo.
Los pasajeros fueron derivados a la Policía Federal y el caso será comunicado al Ministerio Público Federal para investigar posibles delitos relacionados con el transporte clandestino de fauna silvestre.