Política

Senado destituye a Lugo tras juicio político y Franco asume la presidencia

Tal como estaba previsto, ayer, una mayoría en el Senado conformada por 39 colorados, liberales, oviedistas y patriaqueridistas condenaron al presidente Fernando Lugo por mal desempeño en sus funciones y lo destituyeron del cargo.

La Cámara Alta en menos de 7 horas, tras un maratónico juicio político, dictó la sentencia e inmediatamente tomó juramento al liberal Federico Franco, quien ya conformó su nuevo gabinete.

A las 12.00 se inició el calvario del mandatario, quien envió a sus abogados defensores ante el Senado aunque la sentencia ya estaba cantada.

Aparecieron en escena Adolfo Ferreiro, Enrique García y Emilio Camacho. También los fiscales acusadores, los diputados Óscar Tuma, Carlos Liseras y Jorge Ávalos Mariño.

En medio de rumores sobre supuesta renuncia de Lugo, la presión de la gente en la plaza y la mirada internacional, se desarrollaron las distintas sesiones extraordinarias dentro del marco del juicio político.

El colorado Juan Carlos Galaverna intervino para reclamar el retiro de la sala del liberal Amancio López, quien se desempeñó como suplente de Enzo Cardozo.

Alegó que ante la renuncia de este último del Ministerio de Agricultura, no correspondía que López quede en la sala.

En medio de aplausos despidieron al mismo, y más tarde se sumó Cardozo, quien también sumó su voto a favor de la condena de Lugo.

El luguista Carlos Filizzola reclamó al presidente del Congreso, Jorge Oviedo Matto, haberle prohibido la entrada en la reunión con los cancilleres. El oviedista alegó que invitó a Sixto Pereira y que no asistió.

LA DEFENSA. García empezó la exposición informando a los senadores sobre la presentación de una acción de inconstitucionalidad contra el juicio político calificándolo de arbitrario y como una grave lesión del orden jurídico.

Cuestionó los plazos insuficientes para la preparación de la defensa. Consideró las acusaciones de extrema complejidad y que era imposible recolectar datos en plazo de horas por parte de la defensa.

Tras su intervención, Galaverna cuestionó que sea el procurador general de la República quien defienda a Lugo.

Este mencionó que solicitó permiso sin goce de sueldo para ejercer la función de abogado del mandatario.

Marcelo Duarte, de Patria Querida, indicó que se cometió error procesal al permitir la intervención de un parlamentario, alegando que el reglamento no lo permite.

Luego le tocó el turno a Ferreiro, quien se paseó sobre los fiscales acusadores.

Los propios senadores quedaron incómodos y admitieron sentirse sobrepasados, pero en todo momento indicaron que la suerte ya estaba echada.

Lo primero que solicitó fue que una prórroga del plazo para la defensa, que tenía solamente dos horas para exponer sus argumentos. Le fue denegado por Oviedo Matto.

Trajo a colación que los cuestionamientos y las acusaciones más bien tenían que ver con una línea ideológica, habló de carencia en la fundamentación y de hipótesis falsas e insostenibles.

Calificó el libelo acusatorio como una vergüenza jurídica y espantosa. Comparó incluso a los parlamentarios con una mujer despechada que inventa acusaciones contra su expareja.

Señaló que la mayoría de las expresiones plasmadas en el documento eran subjetivas y que no tenían ninguna lógica.

A su turno, Camacho expuso un documento alegando que ya incluso estaba dictada la sentencia antes de que la defensa expusiera argumentos.

Esto provocó inquietud y reacciones de sorpresa entre los senadores, quienes tenían la misma copia en sus respectivos escritorios.

Oviedo Matto indicó que no llevaba su firma y por lo tanto carecía de validez.

"Se procederá a declarar culpable al acusado y se lo separará del pleno derecho de su cargo", indica una parte del material distribuido.

Camacho indicó que el juicio político a Lugo corrió porque no se tenía un partido político que lo proteja.

Sacó en cara a varios liberales que días y meses atrás ocupaban cargos y ahora apuntaban a condenar a Lugo. Pidió la desestimación del juicio.

Patria Querida intentó tirar un salvavidas a Lugo pidiendo aplazar 72 horas para que la defensa se prepare mejor, pero no tuvo eco.

Como fiscal acusador, el diputado colorado Óscar Tuma indicó que la defensa presentó un argumento infantil, y cuestionó a Ferreiro de pasarse dando cátedras en su intervención.

Indicó que Lugo se caracterizó por ausentarse del país en momentos de crisis, y que ha deshonrado y avergonzado al Paraguay por las denuncias de paternidad.

Ávalos Mariño pidió declarar culpable a Lugo, y Liseras que se haga justicia.

SENTENCIA. Ferreiro hizo un último intento por disuadir en vano a los parlamentarios.

Indicó que los mismos tenían un compromiso con la historia, e insistió en cuestionar el peligroso alcance ideológico de las acusaciones.

Comparó el juicio a Lugo con los de Praga, y en un momento dado ofreció sus servicios a los senadores. Dijo que la situación "es a la luz del antojo de un intelecto flojo".

El liberal Miguel Abdón Saguier presentó recortes de diarios como pruebas y luego se dio el veredicto final. La mayoría lo declaró culpable, decisión que generó el repudio de los manifestantes luguistas, que seguían de cerca la sesión, y el festejo de liberales.

JURAMENTO. Apenas se votó por la destitución del mandatario, Galaverna sugirió dejar en manos de Oviedo Matto decidir la convocatoria a juramento de Franco.

El titular del Congreso anunció que se haría luego de la sesión, y se determinó que sería en 30 minutos en la Sala Bicameral, quedando convocados diputados y senadores.

Casi más de una hora después apareció Federico y su juramento estuvo a cargo de Oviedo Matto; también entró en escena el líder del partido Unace, Lino Oviedo. Luego, Franco se trasladó hasta el Palacio.

LA ERA POS-LUGO

39 senadores votaron por apartar del cargo al exobispo alegando mal desempeño en sus funciones. La defensa fue contundente, pero la sentencia ya estaba cantada. Federico juró y conformó nuevo gabinete.

Dejá tu comentario