“Este año, a diferencia del año pasado, ya tenemos el equipo, pero no tenemos la gente, y el recurso humano es lo más difícil de conseguir. (...) La gran deficiencia es que tenés la cama, el respirador, se cuentan como camas viables, pero no está ni el enfermero capacitado ni el médico que los atiende”, afirmó.
Según los últimos datos oficiales, la ocupación de unidades de terapia intensiva es del 68,2% a nivel nacional, y del 75,9% en Buenos Aires y su populosa área metropolitana, aunque Sarotto matiza estos datos. “Hace 15 días me sonaba el teléfono a cada rato diciéndome que estaban en una camilla necesitando oxígeno, que no había camas en todo Buenos Aires. Computan camas, porque está la cama libre, tiene un respirador, pero no está ni el enfermero, ni el kinesiólogo, ni la mucama, ni el médico que la atienda, entonces son camas falsas, son camas no operativas”, agregó. En el hospital Clínicas trabajan 3.400 personas, que este año, como ya ocurrió con buena parte del año pasado, no podrán tomarse vacaciones, lo que, sumado al estrés acumulado por la situación, hace que las relaciones sean diferentes. EFE