20 ago 2026

Secuestran por 4 horas y asaltan a hinchas de Guaraní en el Brasil

Cuatro horas de terror pasaron 35 hinchas paraguayos que fueron a São Paulo, Brasil, para disfrutar de un partido de fútbol y a la vuelta fueron asaltados y secuestrados por una banda de malvivientes en el vecino país. Los 35 ocupantes fueron víctimas de robos de sus teléfonos celulares y dinero en efectivo.

Reencuentro.  Los hinchas se fundieron en un abrazo con sus familiares al llegar al país.

Reencuentro. Los hinchas se fundieron en un abrazo con sus familiares al llegar al país.

El hecho ocurrió en las primeras horas del sábado, en Maringá, a unos 500 kilómetros de São Paulo, ya en el estado de Paraná. Allí, seis hombres fuertemente armados, a bordo de un automóvil, interceptaron el bus y subieron a sembrar el terror entre los ocupantes. “Tres asaltantes subieron al colectivo y tres se quedaron afuera. Estaban encapuchados y con armas de grueso calibre, hasta una mini Uzi tenían. Nos asustamos mucho, porque duró tres o cuatro horas. Nos sacaron nuestros celulares y dinero. Lo que más buscaban era dinero”, relataba Miguel Parra, uno de los hinchas, pocos minutos después de bajar del ómnibus, a salvo, ya en Asunción.

De acuerdo al relato de los turistas, los asaltantes habrían errado el golpe, ya que tenían previsto robar a otro colectivo que transportaba grandes sumas de dinero. “Pensaban que éramos sacoleiros, porque dos horas antes salió un colectivo, también de Nuestra Señora, que iba a Foz de Iguazú; ahí iban compradores con plata en mano que iban a comprar. Escuchamos que dijeron que se equivocaron”, relataba Laura Encina.

“Nosotros, en todo momento le decíamos que éramos hinchas, pero después nos secuestraron, nos llevaron a un monte apartado. A los hombres les metieron en el portabultos. Lo del robo pasó a segundo plano, porque fue un secuestro”, dijo Juan Duarte, que también formaba parte de los viajeros.

Desesperación. Los hombres que formaban parte de la excursión fueron introducidos a la valijera, donde quedaron encerrados, mientras las mujeres, unas seis que formaban parte de la delegación, quedaron arriba. La desesperación se apoderó de varios y en especial de dos de los ocupantes que padecían de claustrofobia. La acción de Vicente Figueredo y José Bareiro, choferes del bus, que lograron abrir el baúl, permitió que los pasajeros pudieran liberarse.

Las víctimas destacaron la poca solidaridad de las autoridades brasileñas que, según ellos, minimizaron el hecho.