31 ene. 2026

“Secuestradores coaccionaron burlonamente a los empleados”

Una empleada de la estancia Mabel, de donde fue capturado el ingeniero Fidel Zavala, confesó que los delincuentes les obligaron a comer queso y tomar bebidas alcohólicas importadas. Dice que tiene una gratitud al ganadero por el trato muy humano que siempre les brindó.

Por Mílder Melgarejo Valiente

CONCEPCIÓN

Los secuestradores de Fidel Zavala tenían actitud militar. Un hombre flaco y alto era el jefe. En el grupo estaba Osvaldo Villalba, hermano de Carmen. Los delincuentes asaltaron el almacén y la cocina de la estancia Mabel y obligaron a los empleados del ganadero a tomar las bebidas alcohólicas importadas y comer quesos. Los delincuentes no conocían personalmente al ganadero. Por temor a ser secuestrado, Fidel llegó en avión a su establecimiento días antes del plagio. En los establecimientos de los Zavala se vive con mucho temor.

Los datos fueron comentados por Victorina Maidana, empleada de Fidel Zavala y quien estuvo en la estancia Mabel cuando ocurrió el hecho. La mujer recibió a este medio en su humilde vivienda de Paso Barreto y aún con signos de consternación rememoró el secuestro del ganadero, que ocurrió hace un mes atrás.

Maidana comentó los pormenores del hecho y en todo momento se dirigió como “ellos” o esa “gente” a los secuestradores. Precisó que el grupo de asalto y que tomó de rehén a Fidel estaba integrado por diez hombres, entre ellos una mujer. Identificó plenamente a Osvaldo, hermano de Carmen Villalba, y duda de que la mujer sea Magna Meza.

“Era igualito a Carmen. En la parte de la ceja y de los ojos se asemejan muchísimo”, dijo Victorina, sentada en una silla frente a su precaria vivienda de madera. Tras pedir un vaso de leche para desayunar, ya al filo del mediodía, puso en duda de que sea Magna Meza la integrante del grupo

“En la Fiscalía me mostraron varias fotos de Magna y ninguna se parece a esa mujer que estaba con ellos (secuestradores). Actuaron con mucha rapidez y se llevaron la mayoría de los celulares de los empleados de la estancia”, mencionó.

GRATITUD. La empleada de la estancia Mabel valoró muchísimo el trato que recibió de Zavala. “El señor Fidel nos paga muy bien, nunca dejó que falte nada a nuestras familias. Nos paga previsión (IPS) y nos vende carne a muy bajo precio. Ojalá Dios quiera que lo suelten pronto porque estamos todos con miedo”, indicó.

La mujer sostiene que algunos miembros de la banda de secuestradores se reían en el momento que los empleados de la estancia Mabel eran obligados a comer y beber. “Los secuestradores coaccionaron burlonamente a los empleados”, dijo.

UNA ORDEN. Tras tomar toda la estancia y tener asegurado a Fidel como rehén, los secuestradores ordenaron a los empleados de la estancia Mabel a sentarse todos en el piso para tomar bebidas alcohólicas y víveres de primera calidad. “Uno de ellos (secuestradores) abrió la heladera y sacó los vinos y cervezas importados y dijo: ?su patrón no les invita estos vinos ni quesos importados’ ”, aseveró Maidana para luego añadir que los delincuentes prácticamente exigieron a los peones para que ingieran bebidas y alimentos, como ser quesos importados.