Editorial

Se debe poner fin al derroche de recursos públicos en el Congreso

En una sola oficina de la Cámara de Diputados caben cinco jefes y cobran 50 millones de guaraníes, según un informe que publicó recientemente este diario. Lo que parece casi una comedia de humor negro en realidad es el resultado de la acción clientelista en que incurrió el ahora saliente presidente de la Cámara de Diputados, Miguel Cuevas, para pagar favores políticos a sus colegas, antes de dejar el cargo, demostrando una vez más que para muchas autoridades el dinero público está solamente para ser derrochado como un botín político con absoluta irresponsabilidad. Una perjudicial e irregular práctica a la que se debe poner fin.

La escena descrita parece sacada de una comedia de humor negro, pero es absolutamente real. En la reducida oficina de la Coordinación General de Comisiones de la Cámara de Diputados, conviven cinco jefes, que en total cobran 50 millones de guaraníes.

Un informe publicado por este diario ilustra que en dicha dependencia, a cargo de Jorge Santander, quien es el coordinador general de Comisiones de la Cámara Baja, se encuentran además dos directores y dos jefes, tales como Arsenio Villaverde, de la Dirección de Asistencia y Seguimiento a Comisiones, y María Eugenia Morales, de la Dirección de Gestión y Asesoría a Comisiones. A cargo del primero está el jefe del Departamento de Asistencia y Seguimiento a Comisiones, Darío Riveros, y a cargo de la directora Morales está Marisa Musi, jefa del Departamento de Gestión y Asesoría a Comisiones.

El informe menciona que en dicha oficina todos tienen la categoría de jefes que cobran entre 5 millones y 10 millones de guaraníes, y que el propio Santander, antiguo funcionario de la sede, viene recorriendo varias direcciones y hoy percibe un salario de 19.374.300 guaraníes.

La llamativa situación descrita es apenas un ejemplo de lo que se repite en varias otras dependencias, saturadas de jefes y empleados de direcciones y divisiones creadas solamente para otorgar cargos remunerados con dinero público, como pago de favores políticos de los parlamentarios en favor de sus seguidores y operadores en las campañas electorales, además de parientes, amigos e incluso amantes, tal como se ha evidenciado en varios casos divulgados por la prensa en los últimos años.

La situación actual responde principalmente a la gestión del presidente saliente de la Cámara de Diputados, el legislador del movimiento oficialista Colorado Añetete, Miguel Cuevas, a quien se responsabiliza de haber creado 27 nuevos cargos –que no eran en absoluto necesarios– en el organigrama, solamente para pagar favores políticos a sus aliados, inflando aún mucho más la ya inflada planilla de contrataciones del Congreso Nacional.

Uno de los principales beneficiados políticamente con estos nombramientos es el ex intendente de Asunción Arnaldo Samaniego, que logró ubicar a su seguidora Lourdes Mendieta en la Comisión de Presupuesto, con un salario de casi 24 millones de guaraníes. Samaniego, quien responde a una bancada independiente de la ANR, actualmente aliada a Añetete y al cartismo, ahora además accede a través del pacto abdocartollanista a la vicepresidencia de la Cámara de Diputados. La administración de Cuevas, asimismo, tiene el récord de haber habilitado más oficinas parlamentarias en cabeceras departamentales, donde se ubica por lo general a operadores políticos.

La situación demuestra una vez más que para muchas autoridades el dinero público está para ser derrochado como botín político con absoluta irresponsabilidad. Una irregular práctica a la que se debe poner fin. Hasta ahora solo la movilización y la presión de la ciudadanía han dado resultado.

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