EFE
En un comunicado difundido este viernes, el organismo detalló que las tortugas “Hawksbill”, con peso igual o mayor de 60 libras (27,2 kilos), la “Loggerhead” (o cabezona) y la Verde, con peso igual o mayor de 75 libras (34 kilos), pueden ser cazadas para venta y consumo en mercados hasta el 31 de diciembre.
La Hawksbill (“eretmochelys imbricata”), de la que se obtiene el Carey, es una especie en peligro de extinción al igual que la tortuga marina “Loggerhead” y también la tortuga verde, que se encuentra amenazada debido a la pesca irresponsable y el consumo humano de sus huevos y carne.
“Ninguna tortuga deberá ser sacrificada o vendida en las playas o en otras áreas públicas. Solo sitios designados y pescaderías deberán ser usados”, apunta el comunicado, que añade que se prohíbe la venta de caparazones de estas tortugas.
Además, recalcó a los pescadores y al público general que es una práctica prohibida interferir con los nidos de tortugas y capturar en las aguas tortugas de estas especies que estén bajo los parámetros de peso anteriormente establecidos.
El Departamento de Pesca del Ministerio, en conjunto con las autoridades locales, vigilarán y multarán a cualquier persona que viole estas condiciones, incluyendo la captura inadecuada de estas especies, así como de otras tortugas marinas para venta, consumo o para tenerla como mascota.
Según indicó, la multa podría ascender a 5.000 dólares del Caribe Oriental (unos 1.850 dólares estadounidenses).