Conocido como el santo del pan y del trabajo, San Cayetano, cuya fiesta patronal se recordó ayer, evoca la fe popular en la prosperidad y la salud.
En la víspera, la festividad convocó a cientos de comensales, en el barrio Sajonia, en torno a ollas populares de locro, guiso de arroz y tallarines.
En la capilla del barrio, custodiada por la familia Caballero, llegaron los devotos desde varios puntos de la ciudad e incluso del interior del país para venerar al santo, entregar alguna ofrenda y pedir por trabajo, dinero y salud.
La imagen obrante en el lugar mide alrededor de un metro y está ubicada en una capilla que fue bendecida en el 2005, por el sacerdote Carlos Torres, quien falleció en enero de este año.
HISTORIA. La imagen del santo fue traída al Paraguay en 1963, y donada por los hermanos Reimundo y Del Pilar Vidovich al templo Beato Roque González de Santa Cruz, para la veneración pública de la ciudad de Asunción.
En 1965, al finalizar el Concilio Vaticano II -que limitaba el uso de imágenes- la misma le fue devuelta a la familia que lo conserva hasta hoy.
Hace más de 10 años a instancias de la devoción de los vecinos se creó la comunidad de San Cayetano, en el barrio Sajonia, donde es considerado el santo protector de la vecindad, según comentó Carlos Caballero, que oficia de custodio del santo.
CELEBRACIÓN. El rezo del novenario se inició el 29 de julio, con la participación de otras comunidades y entidades que activan en el barrio. Ayer se realizó la procesión de la imagen, una serenata, además de un desayuno comunitario. Igualmente, los estudiantes del Colegio Nacional de Comercio Nº 1 brindaron una oración por la patria.
El locro de San Cayé, al mediodía, convocó a al menos mil personas. Para el efecto se prepararon 400 litros del popular alimento y 300 kilos de tallarín, según informó Esther Caballero.
A la tarde los más favorecidos fueron los niños con una merienda preparada con 500 litros de chocolate.
La misma estuvo acompañada del portiyú, consistente en donativos de panificados y galletitas y caramelos. A la festividad se sumó el director técnico de la albirroja, Tata Martino, que donó un pan trincha de cuatro metros de largo.