22 ene. 2026

Salomón se atornilló a presidencia del Senado y sacó el jugo al poder

El ex diputado y actual titular del Congreso Óscar Cachito Salomón es uno de los contados parlamentarios que lograron alzarse con la presidencia de la Cámara Baja en dos ocasiones, y luego se atornilló al frente de la Cámara Alta por tres años consecutivos.

El hábil político sanlorenzano, ahora afín a Mario Abdo Benítez, desde que ingresó por primera vez al Senado, en el periodo 2013-2018, operó para tomar las riendas del Congreso, pero no tuvo la bendición del entonces mandatario Horacio Cartes.

Es conocido en su entorno como el empresario motelero y en su declaración jurada de bienes, que salió a luz en el 2020, se reveló que también se dedica a la usura, ya que otorgó varios préstamos.

Como no tenía chances de llegar a su objetivo de presidir el Congreso con el apoyo mayoritario de sus correligionarios, comenzó a coquetear con varios sectores de la oposición, que decidieron mantenerlo en el puesto, como un aval para contrarrestar al cartismo.

Los colorados oficialistas, liberales efrainistas, el Frente Guasu y el Partido Progresista se convirtieron en sus principales aliados, y de esa manera Salomón aprovechó para sacarle el jugo al poder.

Salomón no pestañeó cuando tuvo que firmar una resolución sobre aumentos para sus funcionarios leales, alegando que era una reprogramación de otros gastos que se habían recortado.

No retrocedió en su decisión, a pesar de las críticas, sino que supuestamente bajó el monto que en principio había sido estipulado.

Después fue partícipe de otra ampliación presupuestaria que fue promovida por el luguista Sixto Pereira, y que a pesar del veto del Ejecutivo finalmente se convirtió en ley.

Para volver a conseguir la reelección al frente de la Cámara Alta, su compromiso fue el salvataje de algunos de sus colegas que estaban con pedidos de expulsión.

Era el caso de Pereira, y los colorados Rodolfo Friedmann y Javier Zacarías Irún.

La ampliación de mandato de intendentes y concejales también fue uno de los beneficios que consiguió.

Es que uno de sus hijos, Felipito Salomón, había sido electo justamente intendente de San Lorenzo en el 2020, y mediante esta legislación, su mandato irá hasta el 2026.

Una conducta que lo caracteriza es su capacidad para mantenerse al margen de la polémica, ya que en los debates álgidos, casualmente, no está presente en la sala de sesiones, o no vota.

Trata de evitar a toda costa la confrontación con sus colegas, y el pico más alto que le había sacado de sus casillas fue el fuerte cruce que tuvo con su correligionario Juan Carlos Galaverna cuando se dio la interpelación al ex titular de Comisión Nacional de Juegos de Azar (Conajzar) José Ortiz.

Un exacerbado Salomón se refería al veterano senador diciendo que la “edad le estaba jugando una mala pasada”, y la respuesta que recibió fue la calificación de “tragasable” por parte del cartista.

Lejos de polemizar, Salomón volvió a tragarse sus palabras, y se mandó mudar al otro lado del mundo. También protagonizó un moquete contra un grupo de manifestantes frente a su casa.

Otra de sus picardías fue mantener el régimen de sesiones bajo la modalidad virtual y presencial, a pesar de que se normalizaron las actividades, tras la pandemia del Covid-19, solo para congraciarse con unos cuantos.

PRESTAMISTA. En el 2020, los documentos de sus declaraciones juradas de bienes demostraron que Cachito no es muy partidario de las rendiciones de cuentas.

De las cuatro que presentó, dos eran simples notas, y las otras dos, del 2003 y 2013, revelaron que su negocio está centrado en los préstamos y en las transacciones.

Además, según la documentación que se hizo pública en la página web de la Contraloría General de la República, en el 2003, fue la única vez que Salomón dio datos sobre su patrimonio neto y ya era de G. 2.856.000.000. El colorado figura en la lista para el rekutu en las próximas generales.


PROTAGONISTAS DEL PODER POLÍTICO EN EL SENADO