BERLÍN/MOSCÚ
La primera ministra ucraniana, Yulia Sviridenko, explicó que el ataque nocturno combinado, en el que Rusia empleó 36 misiles y 242 drones, duró casi cinco horas y estuvo dirigido contra edificios residenciales e infraestructura civil de Kiev y de otras ciudades, incluida Leópolis.
Aunque las fuerzas ucranianas interceptaron la mayoría de los misiles y drones (no así el Oreshnik), se registraron impactos en 19 lugares del país.
En la capital ucraniana se vieron afectadas 29 ubicaciones, según el jefe de la Administración Militar de la Ciudad, Timur Tkachenko, quien calificó el bombardeo ruso de “uno de los ataques más complejos” para Kiev, en parte debido a las condiciones meteorológicas difíciles.
El ataque dañó 50 edificios, sobre todo residenciales, pero también cuatro instituciones educativas, relató Tkachenko.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, destacó en la red social X la brutalidad del ataque, en el que falleció un miembro de los servicios de emergencia, porque en uno de los edificios residenciales se produjo un segundo impacto justo cuando los rescatistas comenzaban a prestar ayuda tras el primero.
SIN ELECTRICIDAD. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, explicó que la mitad de los edificios de apartamentos de la capital, casi 6.000, se encuentran actualmente sin calefacción y que también hay interrupciones en el suministro de agua.
La mayor empresa energética privada de Ucrania, DTEK, señaló que 417.000 familias se han quedado sin electricidad tras el ataque en cuatro distritos de Kiev.
El alcalde instó a los residentes a salir temporalmente de la ciudad hacia lugares donde existan fuentes alternativas de energía y calefacción, si pueden, ante las previsiones meteorológicas difíciles en los próximos días, con un intenso frío.
En paralelo, Leópolis registró el lanzamiento de un misil hipersónico Oreshnik ruso, capaz de llevar ojivas nucleares, en represalia, según el Ministerio de Defensa ruso, al supuesto ataque ucraniano con drones a finales de diciembre contra una de las residencias del presidente ruso, Vladimir Putin, algo que Kiev ha negado tajantemente.
Es la segunda vez que Moscú emplea el misil Oréshnik para golpear Ucrania, pero la primera en Leópolis.
El alcalde de la ciudad, Andrí Sadovi, señaló que, según la Fuerza Aérea, el misil se desplazaba a una velocidad de aproximadamente 13.000 kilómetros por hora.
El presidente ucraniano exigió “una reacción clara del mundo, ante todo de Estados Unidos, cuyas señales Rusia realmente toma en cuenta”.
“Clara escalada”
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, afirmó que el uso por parte de Rusia de un misil Oréshnik “es una clara escalada contra Ucrania y una advertencia a Europa y a Estados Unidos”. “Los países de la UE deben profundizar en sus reservas de defensa. También debemos aumentar el coste de esta guerra para Moscú...”, escribió en X. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, consideró a su vez que “es hora” de que la UE “hable con Rusia” para progresar en las negociaciones de paz.