“Somos un país que maduró, un país que no acepta, y el pueblo no acepta, los procesos tradicionales en que los recursos públicos eran vistos como propiedad de los gobernantes”, dijo durante un acto en el que anunció una inversión en movilidad urbana.
Para Rousseff, durante un tiempo el destino de los recursos dependió de un partido político, lo que, en su opinión, explica el clientelismo y el control político de diversos segmentos de la población.
“Ese control político era antidemocrático”, comentó.
Sobre las inversiones en infraestructura, la presidenta señaló que durante años el tema de la movilidad urbana fue “abandonado” en Brasil y recordó que “sólo ahora se consiguió a elevar la cifra que empieza a resolver el problema en área de las grandes ciudades”, puntualizó.
“Brasil no será un país desarrollado si su población urbana es obligada a pasar horas y horas dentro del transporte urbano”, añadió, tras anunciar una partida de 5.400 millones de reales (unos 2.282 millones de reales) en el área de movilidad en la región metropolitana de Belo Horizonte.