Detalló que nuestro país pasó de una deuda pública de 8,1% del PIB en 2011 a 37,1% en 2022 (en parte por las obras), y reconoció que hay que retornar la inversión en infraestructura al 2% (USD 1.000 millones al año), aunque no se debe ver al endeudamiento con malos ojos cuando se convierte en un activo que genera recursos.
Por otro lado, reconoció que se necesita invertir en obras de infraestructura USD 2.800 millones anuales en los próximos 8 años (6% del PIB), por la brecha que se tiene con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 2030), por lo cual se requiere de la inversión privada, porque los fondos públicos no alcanzan. Esto considerando que el próximo año el déficit fiscal apunta al 2,3% y se espera que en el 2024 baje al 1,5%, lo cual repercutirá en el presupuesto para obras.
Como alternativas, Haas apuntó a reformas estructurales para ahorrar recursos y mejorar el gasto; como la nueva ley de Compras Públicas, que pretende economizar 1,5% del PIB; el sistema previsional público, para un 0,5%; y formalizar el mercado laboral para otro 0,7%. “Son 2,7%, 1300 millones de dólares (potencial espacio fiscal) para inversiones prioritarias como salud, educación e infraestructura”, señaló.
22.000
millones de dólares es lo que Paraguay debe invertir en infraestructura al 2030, según las recomendaciones.