13 may. 2026

Río se sumerge en el frenesí carnavalesco

Río de Janeiro se sumergió ayer en el frenesí del carnaval con la tradicional ceremonia de entrega de las llaves de la ciudad al Rey Momo, cuyo reinado de solo 5 días tiene como único cometido impulsar la “locura” que paraliza a todo Brasil.

La fiesta de Río, la más multitudinaria de Brasil, movilizará este año a cerca de 6 millones de personas, según cálculos de la Alcaldía, pero las ganas de juerga y de entregarse al sexo y la bebida contagian a todo el país, desde una megalópolis como Sao Paulo, que anoche comenzó sus desfiles de escuelas de samba, hasta los pueblos más recónditos de la Amazonía.

Para prevenir enfermedades de transmisión sexual, el Gobierno distribuye en estos días 68,6 millones de preservativos en todo el país.

En Río, el centro de la fiesta son los espectaculares desfiles de las escuelas de samba, cada una compuesta por hasta 4.000 bailarines disfrazados, en su mayoría gentes humildes de las favelas, que tendrán lugar las noches del domingo y el lunes en el sambódromo, un recinto con espacio para 72.500 privilegiados.

Pero la juerga ya ha comenzado y ha transformado a Río en un hervidero, puesto que desde que el Rey Momo recibió las llaves de la ciudad de manos del alcalde Eduardo Paes, se dio paso a las comparsas que no dan un minuto de tregua desde ayer por la tarde hasta el Miércoles de Ceniza.

El Rey Momo, un personaje bonachón, que como manda la tradición es gordo, de raza negra y está encarnado desde 2009 por el empleado de banca Milton Rodrigues da Silva Júnior, de 33 años, quien dijo que pretende continuar difundiendo el espíritu del carnaval mientras se lo permitan. EFE