La escena local vinculada a la música, y, en especial, al rock, está de luto tras el fallecimiento de Cachito Verdeccia.
Los restos del conocido guitarrista, docente y sesionista de 44 años, fueron enterrados ayer, en el Cementerio del Este.
Según fuentes cercanas al artista, el viernes en horas de la noche sufrió una complicación respiratoria que derivó en sucesivos infartos, los que finalmente acabaron con su vida.
Cachito era diabético y la enfermedad fue detectada hace poco más de siete meses, informó un allegado que prefirió permanecer en el anonimato.
Colegas y compañeros del violero se acercaron ayer al salón de velatorio San Blas, donde recordaron con cariño al “amigo”.
SE FUE MI HERMANO. “Se fue mi hermano”, manifestó Rolando Chaparro, quien se declaró “profundamente dolido” con la partida de este gran maestro de la guitarra, con quien empezó a tocar “desde que estaba en la escuela”.
Verdeccia perteneció a la generación de instrumentistas que impulsaron con fuerza la movida rockera a nivel local.
Formó parte de innumerable cantidad de bandas, entre ellas, Acero Inoxidable, Los Aftermath’s, Los Tommys, Gypsys, C3, por citar algunas.
Además, participó en la grabación de más de 40 álbumes, como sesionista y músico invitado.
Asimismo, ejerció la docencia, influenciando a una nueva camada de jóvenes guitarristas.
C3 y Fernando Figueredos & The Capos, fueron los dos últimos proyectos en los que trabajó Verdeccia, un amante de los grandes clásicos del rock.
“Es un héroe de la guitarra paraguaya rockera, así lo vamos a recordar a Cachito. Su legado permanecerá por siempre”, reflexionó finalmente Chaparro.
“UN TIPO CAPAZ Y CON TOQUE DISTINTIVO”
Un poco resignado, el tecladista y productor Willy Suchar dijo: “Tengo una gran tristeza, pero así es la vida. Qué le vamos a hacer”, al referirse a la desaparición física de quien fue su compañero en innumerables toques y sesiones de grabación, Cachito Verdeccia.
“Él siempre fue un guitarrista muy capaz a la hora de adaptarse a los distintos géneros y estilos de la música”, valoró Suchar.
El director de Kamikaze Records indicó también que una de las principales características de Verdeccia era su toque. “Si lo escuchabas de lejos, aún sin verlo, podías saber que era Cachito el que estaba haciendo sonar la viola”, manifestó.
Por último, Suchar manifestó: “Se lo va a extrañar mucho porque era un humano muy divertido, alegre; con miles de anécdotas. Hoy nace una leyenda”, remató.