14 jul 2026

Rescatan con vida en EE. UU. a tres mujeres secuestradas hace 10 años

Tres mujeres que se creía fueron secuestradas en casos separados hace una década fueron halladas vivas en una casa de Cleveland cerca de donde se las vio por última vez y hay 3 hermanos detenidos.

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AFP, EFE y REUTERS

CLEVELAND - EE. UU.

Charles Ramsey dijo que estaba sentado en su casa el lunes por la tarde, tranquilo en su día libre, a punto de comerse una hamburguesa de McDonald’s, cuando de repente escuchó gritos de una casa cercana.

Desde su porche, Ramsey vio a una mujer joven dando patadas a la puerta como loca, tratando de salir de una sencilla casa de dos pisos en el número 2207 de Seymour Avenue, en el tranquilo barrio de West Side en Cleveland, Ohio. “Voy para allá con mi Big Mac y digo, '¿Qué demonios está pasando?’”, contó Ramsey a periodistas.

“Y ella dice: ‘Me han secuestrado. He estado en esta casa por mucho tiempo. Quiero irme. Ahora mismo’”.

Era Amanda Berry, de 27 años, desaparecida desde hacía una década y cuya audaz fuga permitió a la policía descubrir a otras dos mujeres, Gina DeJesus, de 23 años, y Michelle Knight, de 32, también reportadas como desaparecidas. Como Berry no podía salir, Ramsey pateó la puerta y la joven gateó con una niña pequeña, que más tarde se supo es su hija de seis años.

PEDIDO DE AUXILIO. Para entonces se había congregado una pequeña multitud que quería saber el porqué de tanta conmoción, y Berry se refugió en la casa de enfrente, desde donde llamó al 911, el número para emergencias en Estados Unidos. “Ayúdenme”, dijo Berry, en tono frenético. “Soy Amanda Berry. Me secuestraron y he estado desaparecida durante diez años. Estoy libre ahora”.

De su lado, un emocionado Ramsey llamó también al 911. “Hey, mire esto”, dijo al operador, y explicó que Berry le estaba diciendo a los que se habían acercado que ella y su hija habían sido secuestradas.

“Ella dijo que su nombre es Linda Berry o alguna mierda así”, dijo. “No sé quién carajo es”. "¿Es negra, blanca o hispana?”, preguntó el operador del 911. “Es blanca”, respondió Ramsey. “Pero la niñita se ve hispana”.

“OK, ¿y qué lleva puesto?”

“Eh, camiseta blanca. Pantalones deportivos azul claro”. El operador continuó: “La gente que ella dijo que hizo eso, ¿sabe usted si todavía están en la casa?”.

A lo que Ramsey replicó: “No tengo ni la más puta idea, hermano”. Ramsey, un negro de unos 40 años, no podía creer lo que estaba ocurriendo. Creía que su vecino, Ariel Castro, vivía solo. “Ese tipo, el vecino, es en realidad un monstruo. Hice barbacoas con este tipo, escuchamos salsa. Nunca nada me hizo pensar que tenía chicas en esa casa. Salía al jardín, paseaba a su perro, cuidaba su auto, un tipo común”, dijo más tarde.

UNA CASA NORMAL. Cuando la policía llegó, a las 17.57 locales, Berry dijo que en la casa había otras dos mujeres, quienes fueron rápidamente rescatadas. Los investigadores aislaron todo con cinta amarilla y revisaron minuciosamente el interior durante la noche.

El propietario de la casa, Ariel Castro, de 52 años, en el pasado conductor de un autobús escolar, fue arrestado -irónicamente, en un cercano restaurante McDonald’s-, al igual que sus hermanos Pedro, de 54 años, y Oneil, de 50.

La policía no dio detalles de las detenciones. “Actualmente no tenemos ningún informe de ninguna actividad sospechosa en esta casa”, dijo.

EL CASO DEL MONSTRUO DE AMSTETTEN EN AUSTRIA

En el mes de abril de 2008 una noticia proveniente de Austria conmocionaba a la opinión pública, al llegar a los medios la crónica policial que relataba el calvario de una joven cuyo padre mantuvo durante 24 años recluida en el sótano de su casa, y a la cual sometía sexualmente, dando como resultado el nacimiento de 7 hijos de aquella relación incestuosa. Nos referimos por un lado a Elisabeth Fritzl y por el otro a su padre, llamado Josef Fritzl, quien se encuentra cumpliendo condena perpetua, acusado de homicidio en primer grado, violación, esclavismo y demás cargos, agravados por el lazo familiar. Todo se supo en la jornada del 21 de abril de 2008, cuando una mujer triste y avejentada, de solo 42 años, declaró ante la policía de Amstetten, cerca de Viena, que desde los 18 años fue secuestrada y confinada en el sótano de la casa por su propio padre. Elisabeth relató el indescriptible tormento al que fue sometida durante más de dos décadas, revelando que su progenitor abusa sexualmente de ella a menudo desde los 11 años, dando lugar a una relación incestuosa que había dado como resultado el nacimiento de 7 hijos, uno de los cuales falleció a solo tres días de nacer debido a problemas respiratorios.

La Policía reveló que registró solo 2 referencias de la casa, una cuando Ariel Castro llamó para denunciar una pelea en la calle.