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Reliquias se exhiben por el Kurusu Ára, para pedir el fin de la pandemia

En la Catedral Metropolitana se expusieron astillas de la cruz de Jesús y se rezó por el fin de la pandemia. Las celebraciones también se realizaron en centros culturales y residencias.

Con la exhibición de dos astillas de madera de la cruz donde murió Jesucristo, católicos rezaron por el fin de la pandemia en la Fiesta de Exaltación de la Santa Cruz desarrollada en coincidencia con la tradición paraguaya del Kurusu Ára. El festejo oficial se realiza mundialmente el 14 de setiembre.

En la Catedral Metropolitana, las reliquias descubiertas por Santa Elena de Constantinopla en el año 350, que se encuentran en el Paraguay desde 1556 traídas por el obispo español Pedro Fernández de la Torre, como un obsequio del papa Paulo IV, participan como piezas centrales de las misas y pudieron ser visitadas por los fieles. Las mismas permanecen en el Museo Juan Sinforiano Bogarín.

En su homilía, monseñor Edmundo Valenzuela se refirió al amor de Jesús y a la fragilidad del ser humano. “En este tiempo de pandemia, nos damos cuenta de que no somos fuertes, de que no vale para nada el dinero, ni los cargos ni los títulos, somos frágiles, esta es la enseñanza que nos da la cruz de Cristo, saber de nuestra fragilidad”, destacó Valenzuela y solicitó que las peticiones sean para los enfermos y los numerosos fallecidos por Covid-19.

INTERPRETACIÓN GUARANÍ

En el Centro Cultural de la Manzana de la Rivera, se realizó la muestra Kurusu Ára, con la presentación del Kurusu Jegua, un nicho realizado de ka’avove’i y palma decorado con chipa y maní, que tiene su origen del encuentro de los católicos y los guaraníes. “Cuando llegaron los españoles, encontraron que los guaraníes hacían una comilona que duraba todo un mes, agradeciendo a Kurupi por la buena cosecha de maíz, entonces les cambiaron el motivo de la celebración por la cruz, que llamaron kurusu”, resaltó Clemente Cáceres, promotor cultural.

Para Cáceres, el culto del Kurupi siguió vivo dentro del Kurusu Ára, pues según Bartolomeu Melià, la palabra kurusu no viene de la guaranización de la cruz, sino de Kurupi. “Los guaraníes encontraron la forma de seguir con el culto al Kurupi, con sus nichos y sus ofrendas hechas de mbujape, lo que ahora sería similar a la chipa”, señaló.

Apuntó que el festejo fue mutando y actualmente se suman a la cruz principal, las cruces de los fallecidos. Una costumbre que persiste es guardar una chipa sagrada, se cree que quemando un pedacito de ella, se puede aplacar el temporal en días de tormenta.

TRADICIÓN FAMILIAR

En Fernando de la Mora, la familia García convocó a los pobladores a compartir el Kurusu Jegua, que incluye la preparación del nicho, la celebración de la palabra y el rezo. Este año, la celebración se acomodó a las restricciones de la pandemia y la elaboración estuvo a cargo de menos miembros de la familia, de igual forma a tempranas horas iniciaron con la colocación de las chipas y los adornos. En la casa de los García, los festejos llevan varias generaciones. “Desde 1928 empezamos, ya somos varias generaciones que estamos y mantenemos, yo ya soy el nieto de los nietos”, aseguró Marcial García.


Somos frágiles, esta es la enseñanza que nos da la cruz de Cristo, saber de nuestra fragilidad. Edmundo Valenzuela, monseñor, arzobispo de Asunción.

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