06 may. 2026

Reflexiones en el Día Internacional de la Niña

Estados Unidos se enorgullece en celebrar el Día Internacional de la Niña, cada 11 de octubre, con nuestros socios alrededor del mundo. Las Naciones Unidas establecieron este día en el año 2011 para reconocer los derechos de las niñas y fortalecer los compromisos mundiales para poner fin a los estereotipos de género, discriminación, violencia, y disparidades económicas que afectan de manera desproporcionada a las niñas. Este día nos recuerda y nos inspira a considerar cómo podemos trabajar juntos para asegurar que todos los jóvenes –niñas y niños– tengan igualdad de oportunidades y contribuyan a sus comunidades, construyendo un futuro mejor para sí mismos, sus familias y sus países.

En la Conferencia Mundial sobre la Mujer en 1995 en Beijing, la entonces Primera Dama Hillary Clinton pronunció la célebre frase “los derechos de las mujeres son derechos humanos”, una declaración que ayudó a replantear el debate sobre las niñas y los temas de la mujer. Desde entonces se ha hecho mucho para promover la igualdad de género. Y, sin embargo, cuando nos acercamos al 11 de octubre, la discriminación contra las niñas y las mujeres todavía existe. Incluso en Estados Unidos las mujeres representan solo el 18,5% de nuestro Congreso y un 4,8% son ejecutivas de compañías según la medición de Fortune 500.

Las mujeres siguen siendo la mayor reserva de talento sin explotar en una economía mundial donde todas las naciones compiten por tener los mejores y más brillantes trabajadores. Piensen en todas las curas no descubiertas, en estudiantes sin instrucción, en novelas no escritas, y en familias que se vuelven más pobres porque mantienen a las niñas fuera del sistema educativo y por ende ellas no pueden llegar a ser médicas, maestras, escritoras. Un año adicional de educación primaria aumenta el futuro salarial de una niña de 10 a 20 por ciento, y un año más de educación secundaria aumenta el potencial de su ganancia de 15 a 25 por ciento. La educación también ayuda a las madres a cuidar mejor de sus hijos. Según el Banco Mundial, cada año adicional de educación femenina reduce la mortalidad infantil en 18 por cada mil nacimientos. Como el mismo secretario Kerry declarara el mes pasado en las Naciones Unidas, “el progreso de la mujer representa el progreso humano, porque ninguna sociedad puede tener éxito si se deja a la mitad de su población detrás”.

Por estas razones, la igualdad de género es parte de la diplomacia estadounidense. La Oficina del Secretario de Estado de Asuntos Globales de la Mujer asegura que las niñas y los problemas de las mujeres sean considerados en la formulación y conducción de la política exterior estadounidense. En Paraguay, esto significa que estamos constantemente buscando formas de integrar el empoderamiento de las niñas y mujeres a nuestro trabajo. El “Programa de Liderazgo y Empoderamiento de la Mujer Paraguaya” de USAID se ha asociado con la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Asunción, para aumentar la matrícula femenina y, una vez admitida, asegurarse de que estas mujeres tengan éxito en obtener un título en ciencias agrarias. Esta asociación también proporciona apoyo especializado a estas jóvenes para desarrollar sus habilidades de liderazgo y redes profesionales con el fin de ayudarles a tener éxito después de la graduación –sumándose así a las filas de mujeres profesionales en el importante sector agrícola del Paraguay. Estamos trabajando con Fecoprod para ayudar a unas 5.000 mujeres agricultoras a identificar y desarrollar los cultivos rentables, el acceso al crédito, y conectarles con los compradores de sus productos. Cada año, la mitad de los Jóvenes Embajadores que representan a Paraguay en los EEUU son mujeres. Las mujeres constituyen la mitad de los miembros del Youth Council (Consejo de Jóvenes) de nuestra Embajada, una asociación de ex alumnos de intercambio y líderes jóvenes que asesora a nuestra embajada en temas de juventud.

Estas iniciativas son parte de un esfuerzo para favorecer un mayor cambio, cambio de opciones simples y cotidianas de hombres y mujeres para poner fin a la violencia y a la discriminación contra las mujeres. Insto a todos a pensar en nuestras madres, esposas, hermanas, sobrinas o hijas. Piensen en el mundo que ustedes deseen que ellas vivan y en las oportunidades que ellas se merecen, y tomemos acción para hacer que ese mundo sea una realidad.