Lugo reclama a la Corte
justicia a Ycuá Bolaños,
y los miembros de la Corte
se hacen ñembóta y extraños.
Han pasado cinco años
desde aquel 1 de agosto,
y los “grandes” abogados
disfrutan a costa y costo.
Lugo exige a embajadores
erradicar corrupción;
sin embargo, ellos entienden
que es “radicar” la intención.
Anula Lugo el decreto
sobre ley de plaguicidas,
y así nada, nada cambia,
ni en lo abierto ni a escondidas.
El “dipu” Gustavo Mussi
manipula la tarjeta
para que cierto acto trucho
parezca que es legaleta.
Los “dipus” y senadores
van y no van al Congreso;
pero, eso sí, nunca faltan
para el mensual ingreso.
Parlamentarios impiden
un montón de donaciones
para el país, aceptando
sólo para sus cajones.
Los peces gordos mafiosos
pasean, sueltos, cantando,
y mojarritas rateras
en Tacumbú andan llorando.
Y juegan con “mails” calientes
en el “trabajo”, y en serie,
mientras niños pobres mueren
de frío en plena intemperie.
No es ninguna novedad
lo que cuentan estos versos;
mas, salvo lo de Itaipú,
no existe ningún reverso.
Mientras tanto los indígenas,
campesinos y otros pares,
van y vienen sin que nadie
les dé tierra, pan ni lares.
Y entre pedido y reclamos,
sugerencia y peticiones,
se va, se nos va la vida
sin nada de soluciones.