09 jun. 2026

¿Qué es la desobediencia civil?

“La desobediencia civil es un mecanismo de protesta para impulsar cambios sociales, que se caracteriza por la negación de ciertos contenidos de la legalidad. Es decir, todo acto de desobediencia civil es un acto de desobediencia a la ley, pero no todo acto de desobediencia a la ley es un acto de desobediencia civil”.

Existen como dos clases de desobediencia civil.

La directa, cuando consiste en la violación de una norma jurídica concreta, que en sí misma es considerada injusta.

La indirecta, cuando se desobedecen leyes en sí mismas válidas para poder presentar, denunciar, alcanzar, una causa justa que no hay otro medio de lograr ante quien tiene la autoridad.

Pero no todo acto de desobediencia a la ley, como decíamos arriba, es un acto de desobediencia civil. Esta tiene unas condiciones que se deben de cumplir.

Primera, que los autores de la desobediencia civil sean capaces de imaginar un orden social mejor y que en su construcción esta desobediencia civil sea un procedimiento necesario.

Segunda, que el comportamiento de estos autores no esté movido por el egoísmo ni para conseguir privilegios individuales o corporativos.

Tercera, para ellos la desobediencia civil tiene que ser un deber cívico, una exigencia de conciencia que proceda de valores objetivos positivos para la mayoría.

Cuarta, el ejercicio de la desobediencia civil ha de ser público, no es una conspiración, y esta acción pública contribuirá también a que otros se sumen a ella.

Quinta, esta desobediencia civil se ejercitará siempre de modo pacífico. Es una acción profundamente “no violenta”.

Sexta, ella tendrá como objetivo el promover especialmente el desarrollo de grupos sociales marginados o lesionados en sus derechos, cuando no haya otros medios de alcanzarlo.

Estamos en unos momentos históricos de aumento de la pobreza y de querer llevarnos económica y políticamente a más pobreza. Y no nos dejan posibilidad de frenarlo. Por eso, la desobediencia civil.