Por Pa’i Oliva
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Cuando el presidente de la República emplea las mejores horas de todos los días en una campaña política anticipada; cuando está ronco de tantos insultos impropios de su investidura y se burla y difama con total impunidad y diariamente a todos sus oponentes.
Cuando la Justicia se vende al mejor postor y muchos de los jueces y fiscales y abogados negocian con coimas y chicanas a favor de los poderosos; cuando la Justicia Electoral no tiene fuerzas o no le interesa frenar este adelanto ilegal de la campaña electoral; cuando la Policía, en una inmensa mayoría, no consigue frenar la delincuencia o se mete en ella pidiendo coimas y amparando a los grande narcos, mientras encarcelan al ladrón de gallinas o dan palizas en las comisarías.
Cuando el trabajo cada día es más escaso, cuando suben alimentos esenciales como el pan, los fideos o la energía para cocinar; cuando se muere antes de tiempo por falta de elementos esenciales en los hospitales y por falta de medicinas que fueron robadas de ellos desde hace años por sus mismos empleados; cuando en hospitales concretos, que tienen nombre, se maltrata de palabra a pobres mujeres embarazadas que llevan a sus hijos; cuando dan menos niños a la escuela, se les ha suprimido a muchos de ellos la merienda escolar, y la calidad de la enseñanza es cada vez más baja, etc., etc.
¿Qué debemos hacer?
Respondamos antes de que sea ya tarde.