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Propone pasar “de espectadores a interventores”

 

En un contexto de acoso escolar, un bajo porcentaje de acosados admite ser víctima; mientras que los acosadores presumen de sus actos.

“El primer paso es identificar abordando la problemática con los espectadores, a quienes se les debe inculcar que sean interventores cuando presencian un caso de acoso”, señala la experta Martha Hernández. Esto, en razón a que el bullying no tiene sentido sin que haya público, o grupos de espectadores, animando o presenciando el acto.

“Los niños deben saber que hay una expectativa. Si soy acosador, debo saber cuál es la consecuencia y si soy espectador, también”, agrega al dar cuenta que entre los que presencian existe la oportunidad de revertir el acoso.

“Si educamos a la comunidad a ser interventores, les damos las herramientas y celebramos la cultura del interventor, tenemos más probabilidad de que paremos el bullying”, sostiene.

“Si soy espectador, en el momento que pasa una microagresión, debo apoyar a mi compañero e interpelar al acosador: ‘lo que le acabas de decir no está bien’. Y tiene que ser visible, tiene que verse en ese momento de que tú lo has defendido”, instruye y señala que se debe establecer una interacción de preguntas: “¿Cómo te hizo sentir lo que acabas de hacer, si todos somos iguales? ¿Cuál es tu intención con ese comentario?”.

Ocurre, según observa, que el acosador tiene una intención que ni siquiera sabe. “Todo esto viene de la manera en la cual hemos crecido. Tal vez tenga la intención de hacerle sentir mal, pero por qué. ¿Por qué quieres que esa persona se sienta mal? Inmediatamente al hacer esa pregunta puedes instigar conciencia de esa intención”, instruye sobre el modo de realizar el abordaje.

Se trata de desnaturalizar las burlas que, a veces tienen su origen en la propia familia y se extiende a la escuela.

“Si tenemos un sistema donde los espectadores pasen a ser interventores, vamos a promover una mejor manera de vivir, estudiantes más felices y estamos creando conciencia de que no es normal hacer estas microagresiones, reírnos y encontrar felicidad en poner a otras personas en esta situación”, termina.

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