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Programa Abrazo no alcanza y niños deambulan y trabajan en las calles

El Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (Minna) entrega unos G. 150.000 por hijo para que dejen las calles. Muchas familias no acceden al sistema y los chicos buscan cómo conseguir monedas.

Blanca Carolina Núñez descansaba bajo la sombra, mientras su bebé de apenas 2 años untaba en un pedazo de pan kétchup descargado en un vasito de plástico. Era mediodía y, así como otros limpia –así los limpiavidrios se identifican–, ella almorzaba lo más rápido posible para seguir la rutina.

Mientras, un niño de unos 12 años y otro de apenas 10 tomaban la posta en esa hora para juntar algunas monedas echándole detergente en agua al parabrisas de los automóviles que paraban en el semáforo de la esquina del Shopping Mariano, en Mariano Roque Alonso (MRA).

Blanca no tiene con quién dejar a su varoncito. Por eso le lleva, y tiene otros dos hijos que –según dijo– se quedaron con el padrastro.

Comenta que hace al menos tres años se inscribió al Programa Abrazo, pero nunca la ingresaron a ese sistema de protección. “Me dijeron que nos iban a avisar, pero jamás nada; suelen venir por acá (los funcionarios del Minna); nos anotan, pero hasta ahora nada”, relató la mujer que vive en la ciudad de Capiatá.

Jorge Ortiz, otro limpiavidrios, se queja inclusive de que el bono que reciben de Abrazo es ínfimo. “Poco es lo que dan, no funciona: G. 100.000 por criatura nomás se paga y a partir de 9 años se cobra G. 50.000”, mencionó.

El programa Abrazo otorga a la familia un promedio de G. 150.000 por hijo, pero la asignación varía de acuerdo con la edad de los niños y la cantidad de chicos en cada hogar.

Ortiz tiene cuatro hijos, ninguno se encuentra en calle, pues son beneficiarios del programa en el Centro Abrazo de San Lorenzo. “Yo estoy en Abrazo, pero no alcanza: Tengo que pagar alquiler, hay que comer, la escuela, muchos gastos hay. Abrazo tiene que pagar más, debería ser un sueldo para las madres”, reclamó.

Hace varios años que de Capiatá van a Roque Alonso a trabajar como limpia. Así también, limpiavidrios de MRA se mueven hacia Asunción; tanto que varios beneficiarios del programa que figuran en el Centro Abrazo de MRA son abordados en la Plaza de las Américas, ubicada en la intersección de las avenidas Mariscal López y San Martín. Esa esquina es uno de los 112 focos críticos identificados por el Minna, donde hay niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad.

Una treintena de niños, niñas y adolescentes deambulan las calles de la ruta Transchaco, algunos trabajando y otros “pideando”, como ellos dicen. Esta imagen se repite en la jurisdicción de otros centros de Abrazo, tanto de la capital como de San Lorenzo y de Fernando de la Mora.

RETACEO. Esta situación se agravó luego de que se redujera a “más de la mitad” la entrega de la cesta básica que contiene productos de primera necesidad y que se distribuía a la totalidad de las familias.

Ahora se prioriza solo a las que se encuentran en extrema pobreza, dado a que el presupuesto del Minna se reduce anualmente.

Walter Gutiérrez, viceministro de Planificación, Programas y Proyectos del Minna, indicó que muchas familias quieren ingresar a Abrazo solo por el bono solidario; pero “se prioriza para los que realmente están en extrema pobreza”, confirmó.

“El 75% del total de las familias reciben bonos; pero como no alcanza para todos y si hay alguna que no califica según el manual operativo para el bono, entonces directamente ya no quieren ir al programa”, explicó el motivo por el cual algunas familias dejan de llevar a sus hijos a los centros y prefieren llevarlos con ellos a las calles.

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