La Academia sigue a pasos firmes y demostró nuevamente que tiene resto para dar batalla en los dos frentes. Gustavo Morínigo tuvo una impecable lectura de juego y supo ubicar a los hombres exactos para contrarrestar el buen juego acostumbrado de Cerro.
En la primera parte relumbraron por el buen trato del balón, la generosidad en el despliegue y la contundencia a la hora de desequilibrar el tanteador. Ramón Coronel, quien se trasmutó en un delantero más, sorprendió a todos emergiendo en el área al minuto 11 y ubicó arriba al cuadro tricolor luego de una gran definición. Antes de cerrar el primer telón, Silvio Torales cerró con gol un letal y vertiginoso contragolpe a los 40’.
IMPOTENTE. Cerro Porteño, quien en la primera parte no supo encontrar la fórmula para quebrar la fornida defensa alba, solo pudo reaccionar a falta de media hora para que culmine el encuentro. Su goleador, Guillermo Beltrán, quien ingresó en el lugar del español Daniel Güiza, puso el descuento a los 70’. Los azulgranas, que hicieron el gasto del partido, arrinconaron a Nacional con más ímpetu que juego lúcido. La ansiedad por llegar a la paridad provocó que los pilares del Ciclón, los encargados de generar fútbol, no lograran la claridad y precisión demostrada en juegos anteriores.
Nacional disfruta merecidamente de su gran momento e infla pecho. Posa sus ojos en los primeros lugares del torneo ya que aún tiene juegos por regularizar. Por su parte, Cerro deberá recargar energías y preparar el choque ante Libertad, el solitario puntero del Apertura.