“Vamos a ver un alineamiento muy fuerte (de Brasil) con la administración estadounidense”, valoró Mónica Herz, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Católica de Río (PUC).
“Las relaciones con Latinoamérica podrían sufrir, y la preocupación más evidente es China, aunque también Europa”, a la que Araújo calificó de espacio culturalmente vacío. “De hecho, las relaciones (de Brasil) con numerosas partes del mundo van a sufrir”, añadió Herz.
Pero ignorar la importancia de China o del mundo árabe podría ser devastador no solo en términos diplomáticos, sino también para la economía brasileña, estimó de su lado Fernanda Magnotta.
“En 2017, China fue el primer mercado de exportación de Brasil con 47.000 millones de dólares de ingresos, de la soja al hierro”, subrayó la analista. Y el gigante sudamericano es el primer exportador mundial de carne halal.
Aunque tanto un traslado de la Embajada de Brasil de Tel Aviv a Jerusalén, como una salida del Acuerdo París sobre el Clima –dos medidas muy polémicas sugeridas por Bolsonaro– encontrarían una fuerte resistencia, especialmente de su equipo económico y del lobby del agronegocio, al que Bolsonaro necesita para gobernar añadió.