El especialista internacional Mohan Kohli lamentó que el precio diferencial que paga Brasil por la calidad del trigo paraguayo exportado no siempre llega al productor. El vecino país premia con un 5% a 10% más por calidad. “Es la tajada que queda en los exportadores por los precios superiores”, sostuvo.
La tendencia a futuro mediano es que Brasil siga demandando unas 8 millones de toneladas de trigo, de la cual Paraguay, en el mejor de los casos, participa con 10%. Las industrias molineras locales pagan un precio diferencial por la calidad, pero “no llega al productor y espero que llegue”, sostuvo.
El presidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), Ulrich Bauer, sostuvo que puede ser que si bien un silo compra diferentes trigo, podría realizar algunas combinaciones para las exportaciones, en donde ya van mezclados los cereales. La salida podría ser la “segregación”, pero ello requiere de millonarias inversiones, conforme los datos.
En tanto, el vicepresidente del gremio agroexportador, Ricardo Wollmaister, que a su vez representa a la cooperativa Colonias Unidas, sostuvo que como productores ahora están sintiendo la diferencia en el precio.
“PAN CALIENTE”. La necesidad de dar panificados de manera constante e ininterrumpida a los consumidores hace que muchas veces los harineros no den mucha importancia a la calidad del trigo.
En ese sentido, Kohli indicó que las industrias molineras se quejaron mucho de la calidad del trigo en años pasados, cuando hubo una producción buena, pero en zafras malas no hay mayores reparos. “Un buen pan requiere de un proceso de fermentación de 4 a 6 horas”.