Opinión

Polladas contra el coronavirus

Brigitte Colmán @lakolman

En medio de esta crisis global que estamos viviendo, algo positivo ha surgido por fin.

Es un hecho histórico: se está hablando de achicar el Estado, y que aunque quizá no sea la gran reforma que tanto hace falta, es un gran paso. Crucemos los dedos para que esto llegue a una buena conclusión, los paraguayos lo merecemos.

Tenía que llegar un virus malvado que pusiera contra las cuerdas a los políticos y gobernantes para que se logre la reducción de salarios a funcionarios públicos.

Ojalá el proceso concluya bien y alcancemos esta forma de justicia, tan anhelada y por tanto tiempo! Y que quede claro, no es una dádiva, no es un regalo ni una concesión, es una cuestión de Justicia.

Apenas ayer nomás se anunció la reglamentación de la ley de Emergencia, sancionada por la pandemia del coronavirus, e incluye un importante recorte de salarios en el sector público.

De hecho, el ministro de Hacienda anunció que el presidente de la República les hace decir a los de Itaipú y Yacyretá, que ningún funcionario gane más de G. 37 millones al mes, por los próximos tres meses; además de recortes de entre 10 y 20 por ciento para quienes ganan hasta cinco y diez salarios mínimos, respectivamente

Si todavía queda alguien que cuestione estas decisiones, le cuento que el doctor Guillermo Sequera, director de Vigilancia de Salud del Ministerio de Salud Pública, y mano derecha de Mazzoleni en la lucha contra el Covid-19, gana menos que un chófer en Yacyretá o el jefe de mozos del Parlamento.

¿Todavía piensan que no hace falta una reforma profunda del Estado? Y eso que no entramos a hablar de lo que ganan médicos y enfermeras, precisamente esos que te van a cuidar cuando enfermes.

Pero, mientras estas cuestiones se planean, se discuten y se organizan, la gente tiene que seguir viviendo el día a día, y eso está bastante complicado, de hecho ya está tardando demasiado y hay quienes ya están comenzando a perder la paciencia.

Porque, pese a que disponemos de recursos para llegar con la ayuda a quienes lo precisan en este difícil momento, aquellas personas que desde hace semanas no están ganando para el pan de cada día, para llegar a ellos el gobierno no encontró todavía la manera fácil y segura de acercarles la ayuda tan necesaria.

Eso sucede porque nunca antes se vieron en la necesidad de hacerlo, pues todo giraba alrededor del prebendarismo.

El Estado paraguayo no construyó la red para sostener a quienes se caen del sistema; para esos, están las polladas. Exactamente como esas acciones que estamos viendo en estos días, iniciativas de ciudadanos solidarios que hacen lo que pueden para ayudar a quienes no tienen ni para comer.

Los paraguayos saben hacer estas cosas ya que siempre tuvieron que resolver las emergencias con una rifa o una pollada. Enfrentar los costosos gastos de salud, el famoso gasto de bolsillo, solo es posible si hay gente solidaria dando una mano.

Ya sé que estamos todos en modo Marito friendly, pero así como hablamos de recortes y reformas, también tenemos que analizar el hecho de que la salud pública ha sido descuidada absolutamente; nunca fue una prioridad para los gobiernos, y hoy la realidad desnuda nos muestra el resultado de las criminales acciones de los políticos.

Somos un país que produce alimentos para el mundo, pero mantiene en la pobreza a un 1 millón 657 mil personas, y en la pobreza extrema a 284 mil, según los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares Continua 2019.

Ese país tan rico pero con tantos pobres no dispone de infraestructura en salud para enfrentar esta epidemia, es una vergüenza, y está claro que la clase política no vio venir esta catástrofe.

El sistema de salud no va a poder responder a la demanda de atención si nos enfermamos todos; y esta vez, una pollada no va a ser suficiente.

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