El jefe de Investigación del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, según su sigla en inglés) para América Latina, Martín Castellano, opina que “es algo que va a volver”, porque “es algo que Milei no ha dejado de lado completamente”, aunque el equipo entrante haya “tomado nota” de “los costos y la viabilidad de hacerlo ahora”.
El economista de la asociación de bancos globales, que reúne unos 400 miembros había advertido de que es “complicado” implementar la dolarización en Argentina y observó “con preocupación” la ecuación costo-beneficio de reemplazar el peso argentino, ya que el país carece de divisas para hacerlo y afectaría su crecimiento económico.
Milei asumirá el 10 de diciembre la Presidencia de Argentina, después de tener como bandera la dolarización, la eliminación del Banco Central y pasar la motosierra por el gasto público para resolver los fuertes desequilibrios macroeconómicos, como una inflación que roza el 150 % anual.
Tras ganar las elecciones, el presidente electo fue moderando su discurso.
“La alianza con el partido más de centro permitió moderar algunas de las propuestas más controversiales como la dolarización”, afirma.
Los inversores reaccionaron con entusiasmo porque Argentina dejaba “atrás un modelo plagado de distorsiones, desbalances y problemas en el manejo de la política económica”, explica Castellano respecto del Gobierno de Alberto Fernández (peronismo) y su ministro de Economía, Sergio Massa, y porque la propuesta de Milei es “reformar el Estado, abrir la economía y darle espacio a la inversión privada”.
“2024 va a ser un año muy duro: recesión, alta inflación, seguramente de tres dígitos, como estamos viendo este año, muchos problemas también de tensión social, resistencia en la implementación de medidas. El riesgo de implementación del programa es alto, porque las condiciones de las que se parte son muy complicadas, hay muchos desequilibrios. Seguramente, los ajustes que se prevén van a generar problemas”, explica Castellano. EFE