Los pescadores aducen que la construcción de la megaobra les obliga al desarraigo y a mudarse por lo menos 80 km aguas arriba para pescar, explicando que el comportamiento del agua a causa del puente no permitirá más realizar su labor como antes. Detallan, además, que por las obras de dragado ya no pueden pescar más en la zona. Por eso piden al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y al Consorcio Unión, la contratista que construye el puente, una propuesta concreta de solución, y mientras no lo reciban aseguran que estarán en manifestación permanente.