Política

“Perdí a un hijo por el SMO; no pienso dejar que me quiten otro”

 

La señora Deogracia Lugo, conocida como doña Lula, perdió a su hijo Cristian Ariel Núñez en 1998, un año después de ser arreado sin la edad reglamentaria y destinado al Destacamento Militar 4 de Mayo, dependiente de la Quinta División de Infantería, del Chaco paraguayo.

Cristian Ariel Núñez desapareció con Marcelino Gómez Paredes, ambos arreados en Caaguazú y destinados al Chaco en 1997. Por este caso, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) intervino y se llegó a un acuerdo con el Estado en el 2009.

Sin embargo, pese al compromiso de investigar el caso, identificar a los responsables y encontrar los cuerpos, nada de esto sucedió y hasta ahora sigue impune todo.

Enferma. Doña Lula relató que está enferma en cama por una úlcera, dice que su marido murió de depresión, ya que ni siquiera pudo velar el cuerpo de su hijo hasta ahora desaparecido.

El compromiso asumido por el Estado también incluía asistencia médica, pero apenas le atienden en el centro de salud y no le alcanza para los medicamentos y otros gastos.

Dijo que no puede ni escuchar el término servicio militar y que teme por el único y último hijo que le queda.

“Para mí el servicio militar es algo negativo, no quiero saber ni escuchar sobre ello, yo no quiero que le pase a otra madre lo que me pasó a mí, eso nos causó mucho daño a la familia, mi marido murió de depresión. Nos prometieron ayuda y yo, por ejemplo, estoy hace seis meses en cama por una úlcera y la pensión no me alcanza por los gastos en medicamentos”, expresó.

Dijo que ya solo le queda un hijo, de 21 años, y teme que quieran arrearlo también a partir de la situación que se está planteando con el nuevo gobierno de Mario Abdo Benítez.

“Yo estoy en cama y silla de ruedas, solo me queda mi hijo de 21 años, y Dios me libre si le llegan a agarrar, yo les voy a atropellar como gallina. El servicio militar me quitó hasta a mi marido, porque le agarró depresión y hace nueve años murió”, expresó.

Dijo que el SMO no sirve de nada, que los jóvenes son utilizados como esclavos y que salen afectados. “Yo hace 20 años que no sé qué le pasó a mi hijo”, lamentó.

Dejá tu comentario