RAMÍREZ BOETTNER
“Él es un tupamaro, entonces ya sabemos lo que es”. Así declaró el excanciller nacional Luis María Ramírez Boettner, antiguo diplomático de la era de la dictadura stronista en nuestro país, a la que sirvió sumisamente, en referencia al actual presidente de Uruguay, José Pepe Mujica, en un medio local el 12-8-12.
Sabemos que una negra noche cubrió al pueblo latinoamericano, en virtud de una serie de dictaduras militares en la década del 70. Esta serie de dictaduras fue el resultado de una política deliberada del imperio más fuerte de la tierra. En todas partes, los pueblos ofrecieron resistencia, con las armas que tenían a mano. Nosotros tenemos la dura experiencia que nos tocó sufrir localmente, mientras los funcionarios de la dictadura stronista nos oprimían con toda la crueldad que sabían usar, funcionarios entre los cuales estaba José María Ramírez Boettner. En Uruguay, se organizó y luchó valientemente su juventud, desafiando la cárcel, la tortura y la muerte. Esos valientes jóvenes se llamaban “tupamaros”.
Los tupamaros fueron la luz que alumbró al pueblo uruguayo sumido en la larga oscuridad de la dictadura militar. Decir tupamaro, es decir la dignidad y el coraje del pueblo uruguayo. Allí estaba José Pepe Mujica. En la otra vereda, estaban los sirvientes de las dictaduras que, a su vez, solo eran capataces de la dominación extranjera en América Latina. Allí estaba José María Ramírez Boettner.
¡Cómo cambian los tiempos! Antes era un honor luchar contra la dictadura y una deshonra el servirla. Hoy, un stronista, que nunca sintió remordimiento, se atreve a tachar de tupamaro por la prensa, públicamente, como si fuera un delito, a Mujica, ejemplo de lucha por la independencia y las libertades democráticas.
Manuel Vargas Talavera