Recién al escucharse el pitazo final, el grito de ¡Pentacampeón! retumbó en toda Villa Guaraní. Es que el partido no fue para nada fácil y hasta el último minuto era imposible, tanto para los hinchas del Curda como del Cristo Rey, cantar victoria. El resultado final de 6-5 a favor de los Búhos lo dice todo.
Los Ñandúes no sintieron la presión de jugar de visitante y ante el actual campeón al punto que el Curda solo pudo sacar una ventaja de 3-0 al término del primer tiempo, gracias al penal convertido por Santiago Lovera.
En la segunda etapa, los Búhos salieron decididos a llevarse por encima al rival y consiguieron tres puntos más tras el drop de Martín Ibarra. Pero luego se quedaron y permitieron que Cristo Rey anotara el único try del partido, por intermedio de Agustín Kosp. Este también ejecutó el penal pero no tuvo suerte y los cinco puntos logrados no fueron más.
Los minutos finales fueron intensos, con mucha fricción y escasas oportunidades de convertir, razón por la cual el marcador de 6-5 a favor de Curda no se modificó y el título quedó en casa de los Búhos que, por quinta vez consecutiva, celebró otra “noche amarilla”.