Correo Semanal

Paulo Freire, la alfabetización como educación para la liberación

A poco de cumplir 100 años de su nacimiento, el educador brasileño ha dejado una obra fundamental, con su Pedagogía del oprimido, como instrumento de liberación humana.

María Gloria Báez

Escritora

Casi ningún otro educador recibió tanta atención a nivel mundial a partir de la segunda mitad del siglo XX como el brasileño Paulo Freire, a quien recordamos en ocasión de celebrarse los 100 años de su nacimiento. Los métodos de alfabetización que desarrolló se han implementado en innumerables proyectos y se han transferido a diferentes áreas de la educación.

Paulo Reglus Neves Freire nació el 19 de setiembre de 1921 en Recife, Brasil, en el seno de una familia de clase media, la cual vivió los efectos de la crisis económica mundial a fines de la década de 1920. Ante la ya precaria situación económica de la familia en ese periodo, se vio agravada por la muerte del padre, cuando Paulo tenía 13 años. Como él mismo advirtió más tarde, fueron estas experiencias infantiles las que lo sensibilizaron ante el problema de la pobreza. Empero las dificultades materiales, Freire logró completar con éxito una Licenciatura en Derecho, profesión que nunca ejerció; en sus palabras… “la ley que había estudiado era el derecho del propietario contra los desposeídos”.

PEDAGOGÍA DE LOS OPRIMIDOS

Concibió un nuevo método de alfabetización, que luego se convertiría en su “educación como práctica de la libertad” o en la “pedagogía de los oprimidos”. A mediados de la década de 1950 aceptó la oferta de la Universidad de Recife para enseñar historia y filosofía de la educación. Freire desarrolló sus actividades de educación de adultos principalmente en círculos sindicales, eclesiásticos y estudiantiles.

Desde Recife surgieron iniciativas que pronto se extenderían a todo el país y darían lugar al “movimiento de educación popular”. A principios de la década de 1960, desde la Iglesia Católica, se decidió transmitir programas de alfabetización en la radio. Para ese entonces, los líderes políticos también se habían dado cuenta del exitoso método. Con el apoyo del alcalde de Recife, pudo iniciar una campaña oficial de alfabetización en el Noreste de Brasil a principios de la década de 1960. En 1963, durante la presidencia João Goulart, el programa diseñado por Freire fue extendido a nivel nacional. Unos dos millones de adultos analfabetos participarían en el trabajo de 20.000 círculos culturales en todo el país.

El golpe de Estado de 1964 de las Fuerzas Armadas brasileñas puso fin abruptamente al proyecto. El Método Paulo Freire, clasificado como subversivo por los nuevos gobernantes, fue prohibido. Freire, acusado de predicar el comunismo, fue arrestado y encarcelado por el gobierno militar durante setenta días, y posteriormente exiliado por su labor en la campaña nacional de alfabetización, de la que se había desempeñado como director.

Los 16 años de exilio de Freire fueron tumultuosos y productivos: una estadía de cinco años en Chile como consultor de la Unesco. En 1968 se trasladó a Estados Unidos, donde ocupó una cátedra en la Universidad de Harvard. A principios de la década de 1970, se desempeñó como asesor en temas educativos en el Consejo Mundial de Iglesias en Ginebra. Desde 1976 trabajó con el desarrollo del sistema educativo en Guinea-Bissau.

En 1980 pudo regresar a su tierra natal. Asumió actividades docentes en varias universidades, continuó trabajando como asesor educativo y se involucró cada vez más en la política (partidista). Fue cofundador del opositor Partido de los Trabajadores (PT) y trabajó de 1988 a 1991 como secretario municipal de Educación en São Paulo.

En los años siguientes se volcó cada vez más a los temas del medioambiente, la globalización y el neoliberalismo en conferencias y publicaciones de varias obras. Su libro más popular, Pedagogía del oprimido (1970), ha sido traducido a 18 idiomas. Ha sido galardonado con numerosos premios, entre ellos el Premio Unesco de Educación para la Paz (1996) y fue nominado cuatro veces para el Premio Nobel de la Paz. Distinguido por más de 30 universidades con el título Dr. Honoris Causa. Falleció el 2 de mayo de 1997 en São Paulo.

EL EDUCADOR MÁS CONOCIDO

A Paulo Freire se le suele llamar el educador popular más importante del presente, uno de los pioneros más importantes de la pedagogía del siglo XXI y el educador más conocido de nuestro tiempo. Se dio a conocer mundialmente a través de su trabajo en educación de adultos en América Latina y África.

Desde una teoría y perspectiva del desarrollo, su pedagogía es relevante en la medida en que se la adopta en el contexto inmediato de la lucha contra la opresión y la miseria, por la liberación, la justicia y la democracia. A diferencia de muchos otros enfoques evolutivos, Freire se centra en el individuo en cuanto a su concepción, específicamente: el individuo oprimido, cuya finalidad es crear las condiciones subjetivas para su liberación. A través de la educación para la auto-liberación, deberían convertirse en actores que planifican y actúan conscientemente en su propia vida.

En este sentido, busca una revolución no violenta a través de la educación. Su idea básica es que, solo aquellos que pueden nombrar el mundo, que pueden hablar y escribir el idioma, pueden cambiar el mundo. Según Freire, la educación nunca puede ser neutral; independientemente de su forma específica, la educación siempre tiene una dimensión política. De esa manera, distingue básicamente dos prácticas educativas: la educación como instrumento de domesticación de las personas y como instrumento de liberación de las personas.

La educación para la domesticación funciona como un acto de mera transferencia de conocimiento: los estudiantes son vistos como meros contenedores que el profesor debe llenar. Según el “concepto de banquero” –como lo llama Freire en su libro Pedagogía del oprimido–, el maestro aparece como un inversor, el estudiante como un objeto de inversión. El docente transmite conocimientos como recuperación. El objetivo de esta educación antidialógica es adaptar a las personas a las circunstancias dadas, desconectar su propio pensamiento, acabar con la creatividad y la capacidad de criticar, para asegurar en última instancia la existencia continuada del orden social opresivo y la supremacía de la élite gobernante.

En este sentido, los ahorros también incluyen mitos que sirven principalmente para mantener el status quo. Respecto a estos mitos, cita como ejemplos: el orden opresivo es una sociedad libre, todas las personas tendrían la libertad de trabajar donde quieran; el orden existente respeta los derechos humanos; toda persona trabajadora puede convertirse en emprendedora; las élites gobernantes promueven el desarrollo del pueblo, por lo que el pueblo está obligado a estar agradecido; los opresores son diligentes, mientras que los oprimidos son perezosos y deshonestos; hay una inferioridad natural del oprimido al opresor. Según Freire, estos mitos son un componente central de una “cultura del silencio” impuesta a los oprimidos. Dado que las élites tienen el poder de definir la palabra, las masas son incapaces de articularse de una manera que corresponda a su realidad inmediata. La desmitificación es necesaria para romper las relaciones de poder que así se han cimentado.

El término clave en la concepción de Freire es concientización. Este es el proceso de aprendizaje “necesario para comprender las contradicciones sociales, políticas y económicas y tomar medidas contra las opresivas condiciones de la realidad” (PdO, p. 25). Para Freire, la alfabetización en su calidad de desarrollo de una conciencia crítica es un acto revolucionario: sólo el proceso de toma de conciencia permite a las personas actuar como sujetos. Ambas dimensiones, reflexión y acción, conviven en la educación como instrumento de liberación humana.

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