Opinión

Pasemos de grado

Luis Bareiro – @Luisbareiro

A partir de mañana empezaremos una nueva forma de convivencia, el modo Covid de vivir. Se estima que con la cuarentena inteligente más de la mitad del aparato económico volverá a funcionar, lo que significa que cientos de miles regresarán a sus lugares de trabajo. Será pues nuestro primer examen colectivo, acaso el más importante.

Dependiendo de cuánto respetemos las medidas de seguridad sanitaria, el nivel de contagio se mantendrá aceptable y podremos avanzar hacia la siguiente fase, o tendremos un pico y habrá que volver atrás, con un brutal costo económico.

El fracaso de la primera gran compra de insumos médicos, salpicado de fuertes sospechas de corrupción, resquebrajó la confianza pública en el equipo del ministro Mazzoleni. Si bien todo el departamento de compras fue nombrado por el ala política del gobierno, el escándalo salpicó inevitablemente al capitán.

El presidente tiene que evitar que esto vuelva a ocurrir. Necesita blindar a su ministro de Salud separándolo de todo lo relacionado con el proceso de las compras públicas. Hay demasiados buitres en el entorno de Abdo, carroñeros lo suficientemente miserables como para enterrar el pico en el dinero público, incluso en una pandemia.

Quizás debería convocar a miembros de la sociedad civil, avezados en el control de este tipo de operaciones comerciales, y pedirles que oficien de contralores externos. Está visto que los mecanismos de control del estado carecen de credibilidad, y hoy el riesgo es demasiado grande. No es solo que nos roben, sino que terminen dilapidando los recursos más valiosos en este momento; el tiempo y la confianza.

Recordemos que la primera conclusión a la que arribó la mayoría ante la fundada sospecha de que pretendieron entregar al Estado productos de tercera calidad a precios de primera, fue que nos timaron; que nos obligaron a encerrarnos su pretexto de evitar el contagio y ganar tiempo para fortalecer el sistema de salud, y que en realidad solo usaron ese tiempo para perpetrar negociados.

La frustración es lógica y está justificada. Y precisamente por eso estos hechos son infinitamente más graves que la corrupción de rutina. La bronca es legítima, ciertamente, pero nos lleva a una conclusión precipitada y falsa porque, contrario a los que muchos creen ahora, la cuarentena si fue oportuna, y porque la acción miserable de unos no invalida el buen trabajo de los equipos de Salud.

Recordemos que se han terminado hospitales de campaña en tiempo récord, y que hemos logrado mantener bajo control la velocidad de contagio. Hoy hay solo cinco personas internadas por Covid en toda la red hospitalaria del país, y el hecho de que el mayor número de contagios se registre entre quienes vinieron del exterior y fueron obligados a guardar cuarentena en albergues separados confirman que fue una decisión acertada.

El año pasado, para estas fechas, el hospital para infecciones respiratorias estaba saturado; hoy está vacío. Repito: las medidas de aislamiento social y las prácticas de higiene y protección sanitaria si fueron resultado. La cuarentena sanitaria tiene un terrible costo económico, es cierto, pero salvó vidas. Esta misma mañana podríamos haber estado contabilizando el número de muertos en cientos, sino en miles.

No destruyamos lo que hicimos bien, pero tampoco dejemos impunes a los miserables de turno. Estamos a tiempo de corregir entuertos. Las compras públicas más importantes se realizarán esta semana, y el primer gran desafió de esta nueva forma de convivencia Covid arrancará mañana.

Tanto los administradores coyunturales del Estado como la ciudadanía en general seremos puestos a prueba. Como nunca dependemos unos de otros. Si Abdo no logra mantener a raya la angurria de sus correligionarios y financistas, la angustia que nos provoca el costo económico de la cuarentena se convertirá en ira y hará volar por los aires cualquier intento de control de la pandemia. Y si nosotros no adoptamos como nueva forma de vida la aplicación permanente de las medidas de seguridad sanitaria, el contagio se disparará y tendremos que volver a encerrarnos, o resignarnos a enterrar a miles de los nuestros antes de que termine el año. El examen comienza mañana; podemos pasar de grado y demostrarle al mundo que estamos entre quienes pueden formar parte del futuro, o nos quedamos definitivamente en el basurero de la historia.

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