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Pasaron 20 años, 4 periodos y siguen los mismos problemas económicos

Tras dos décadas y el paso de seis presidentes, problemas como la pobreza y el contrabando siguen enseñoreándose en Paraguay. Crisis económicas y déficit fiscal no estuvieron ausentes en 20 años.

Han transcurrido 20 años desde el primer traspaso de gobierno de la era democrática, luego de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989). Cuatro periodos se han sucedido; sin embargo, varios
problemas económicos y sociales persisten en el Paraguay.

En agosto de 1993, Andrés Rodríguez deja el poder a Juan Carlos Wasmosy con una situación fiscal delicada, habría una alta dependencia de los ingresos provenientes de royalties y de impuestos. Una de
las cuestiones más delicadas en ese entonces era que el Ministerio de Hacienda tenía al Banco Central como su "caja chica", es decir, recurría a este las veces que se quedaba sin recursos financieros.

La coyuntura fiscal era acuciante, por lo que se había planteado el pago de la deuda interna mediante la emisión de bonos. La elaboración del Presupuesto 1994 encontraba un escollo casi insalvable: Los
ingresos crecerían apenas un 3% y se manejaba la posibilidad de un congelamiento de los salarios públicos, a recomendación del Tesoro. En ese momento, el manejo de la inflación era igualmente preocupante, pues llegaba a 20%. El impacto del contrabando en la industria nacional y la privatización de las empresas públicas acaparaban la agenda del nuevo gobierno.
1998. En agosto del 98, el país presentaba también indicadores tales como el estancamiento del PIB per cápita, una tasa de desocupación del 10%. Cuando Raúl Cubas Grau asume el gobierno ese año,
había un déficit fiscal estimado en 300.000 millones de guaraníes, pero el nuevo gobierno incluso temía que llegue a los G. 500.000 millones. Se asumieron deudas mediante la emisión de bonos del Tesoro por G. 262.000 millones.

En agosto del 2003, Luis González Macchi, quien reemplazó a Cubas Grau en el Gobierno, se disponía a entregar la banda presidencial a Nicanor Duarte Frutos. Según las estadísticas, la opinión del Congreso de aquel entonces y los analistas políticos, la administración de González Macchi fue la peor desde la apertura democrática. Al final de su mandato dejó el país sumido en una gran decepción por las denuncias de corrupción que embarraron su gestión, la caótica administración de las finanzas públicas y
la cesación de pagos de la deuda (default selectivo).

2003. Tras 15 años de estancamiento económico, el gobierno de Nicanor Duarte Frutos tomó el control de un país en crítica situación económica, sin dinero para pagar sueldos y con atrasos en el pago de la deuda externa, que en 2002 llegó al 44,2% del PIB. La gestión del ministro de Hacienda, Dionisio Borda, quien con el respaldo político de Duarte Frutos, impulsó la despolitización del Banco
Central y la recuperación de confianza hacia el sistema financiero el cual venía de la serie de quiebras de bancos. También se iniciaron la reforma impositiva y las transferencias monetarias a sectores
más vulnerables. 

2008, Duarte entregó el poder a Fernando Lugo con superávit fiscal del 2,3% del PIB un apreciado nivel de reservas monetarias, baja deuda externa y un menor nivel de desempleo. El periodo de ex obispo se caracterizó por el impulso de las transferencias condicionadas, pero por otro lado con
una baja ejecución de obras de infraestructura. Si bien en agosto del año pasado, ya durante el mandato de Federico Franco, comenzó a aplicarse el impuesto a la renta personal (IRP), pero aún no se ha registrado impacto en los ingresos.

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