Una gran mayoría de la Eurocámara, 621 diputados, votó sí al acuerdo de retirada, mientras que 49 parlamentarios votaron en contra (mayoritariamente los partidos de la oposición británica, como laboristas, liberaldemócratas y verdes) y 13 se abstuvieron.
Los diputados del grupo liberal llevaron la iniciativa de lanzarse a cantar el poema escocés Auld Lang Syne, usado tradicionalmente en Nochevieja para despedir el año, pero también en funerales, una canción que habla de la amistad y de los viejos tiempos.
Antes del debate, socialdemócratas, liberales y verdes celebraron sus propias reuniones de despedida de sus compañeros y durante el debate se sucedieron discursos que apelaron a esa amistad entre ambos bloques y al papel del Reino Unido en la historia del continente y la construcción europea.
El debate se prolongó durante casi dos horas en las que se cruzaron las celebraciones de los partidarios de la marcha, sentados al fondo del hemiciclo, con las lágrimas y la emoción de los británicos que hablaban en el pleno por última vez.
FUTURA RELACIÓN. Los 47 años del Reino Unido en la UE acabarán en la medianoche del 31 de enero al 1 de febrero, pero la salida británica será más teórica que práctica. Aunque ya no será un Estado miembro, seguirá vinculado a las normas europeas durante el periodo de transición, once meses en los que los equipos negociadores volverán a sentarse a la mesa para diseñar la relación futura. En esas conversaciones se incluirá el acuerdo de comercio entre ambos, unas negociaciones que se prevén complejas y para las que, según ha advertido ya el bloque europeo, harán falta más de los once meses que le quedan a los británicos alineados con la normativa europea.
Escocia presiona
El Gobierno escocés intensificó ayer su estrategia de presión al Ejecutivo británico para que acceda a negociar un nuevo referéndum de independencia con el argumento de que en tan solo un día el país abandonará la Unión Europea (UE), en contra de la voluntad de la mayoría de escoceses expresada en un plebiscito en 2014.