Opinión

Parásitos

Brigitte Colmán – @lakolman

Los científicos consideran que cerca del 10% de las especies de parásitos se encuentran en riesgo de extinción por causa directa, en los próximos 50 años.

Esto, que a primera vista podría ser interpretada como una buena noticia, no lo es en realidad. Los parásitos no son precisamente simpáticos, pero resulta que, a pesar de ser feos y peligrosos son necesarios por su rol vital en los ecosistemas. La RAE dice del parásito que es un ser vivo, y que “utiliza como alimento a otro ser vivo sin llegar a matarlo”.

Sobre vivos conocemos mucho por estas tierras, y de parásitos ni les digo.

Preocupados como vivimos por el aumento de muertes por Covid, la no disponibilidad de camas en terapia intensiva, sostener nuestros empleos y con ello nuestros medios de subsistencia, nos pasan desapercibidas algunas cuestiones que trae consigo esta pandemia. Uno de estos temas es que los paraguayos hemos tenido el gusto (¿?!) de conocer a algunos de nuestros representantes en el Parlamento Nacional.

Cada vez que el diario Última Hora informaba sobre un nuevo diputado contagiado por el coronavirus, se abría la posibilidad de conocer a un nuevo ilustre desconocido.

Uno de los últimos y del cual supimos, porque él mismo lo publicó en un tuit, fue Fernando Ortellado, quien es diputado, colorado, médico, guaireño y miembro del movimiento Honor Colorado.

Por orden de aparición, el primero que dio positivo fue Édgar Espínola, diputado colorado de Añetete, quien representa al Departamento de Caaguazú. La segunda en caer en garras del Covid fue la diputada por Alto Paraná y del movimiento Honor Colorado Blanca Vargas de Caballero. Si van al archivo de ÚH van a ver que, gracias a su “gestión” la Cámara de Diputados declaró a la ciudad de Minga Guazú como ciudad provida y profamilia. La misma diputada también acompañó a una comitiva cultural de la Escuela Municipal de Danza de Minga Guazú a Cancún, México, donde entre sus actividades parlamentarias logró posar al lado de un delfín.

A ella le sigue el cartista Miguel del Puerto, quien representa al Departamento de Caaguazú. El cuarto es Nazario Rojas, quien tiene en común con el anterior su condición de colorado y cartista, y representa al Departamento de Cordillera.

Y para que no piensen que esto es una especie de maldición de Bernardino Caballero, en quinto lugar aparece un diputado del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) Emilio Pavón, quien representa al Departamento de Concepción.

El país que te permite durante una crisis por pandemia conocer a tus congresistas todavía tiene muchísimo más que ofrecerte. Tiene, entre otras cosas, un Estado que en una grave crisis social, política, sanitaria y económica se da el gusto de tirar la manteca al techo.

La expresión proviene de la Argentina, según internet, allá por los años 20 cuando jovencitos ricachones en los restaurantes, para divertirse tiraban con sus tenedores pedazos de manteca al techo, ganaba quien lograba que el pedazo que arrojó quedara adherido por más tiempo. En la actualidad la frase describe la acción de derrochar o despilfarrar.

Después de este chapuzón de cultura, retomamos. Resulta que el gobierno de Mario Abdo no solo no consiguió recortar gastos superfluos del Estado, no solo fue incapaz de iniciar una revolucionaria reforma del Estado, sino además sigue tirando la manteca al techo.

Como si todo el país estuviera nadando en la abundancia, gozando de salud, teniendo acceso a la mejor educación posible, el presidente va y nombra a un conocido seccionalero, Gerardo Atanasio Soria Dávalos, como jefe de Escritorio de la Itaipú Binacional, con un salario espléndido.

Por el momento, los científicos del mundo pueden dormir tranquilos, los parásitos que tanto les preocupan todavía tienen un lugar sobre la tierra, donde podrán crecer y prosperar.

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