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Para qué se va al templo

 

Hoy meditamos el evangelio según san Lucas 19:45-48.

El papa Francisco, a propósito de la lectura de hoy, dijo: “El templo existe para adorar a Dios. Y precisamente por esto es punto de referencia de la comunidad, compuesta por personas que son ellas mismas un templo espiritual donde habita el Espíritu Santo. Una meditación sobre el verdadero sentido del templo.

Como de costumbre, la reflexión del Pontífice se inspiró en la liturgia de la Palabra, en particular, en el pasaje tomado del primer libro de los Macabeos (4:36-37,52-59) –que habla de la nueva consagración del templo realizada por Judas– y del pasaje evangélico de Lucas, que relata la expulsión de los vendedores del templo (19:45-48).

Para el papa Francisco, el mensaje de fondo es muy importante: El templo como un lugar de referencia de la comunidad, lugar de referencia del pueblo de Dios.

Y en esta perspectiva, el Pontífice hizo también revivir el itinerario del templo en la historia, que comienza con el arca; luego Salomón realiza su construcción; después llega a ser templo vivo: Jesucristo el templo. Y terminará en la gloria, en la Jerusalén celestial.

El papa Francisco invitó, por eso, a aprovechar la ocasión para repensar en la actitud que hay que tener: Nuestros templos –preguntó– ¿son lugares de adoración? ¿Favorecen la adoración? Nuestras celebraciones, ¿favorecen la adoración?

Judas Macabeo y el pueblo tenían el celo por el templo de Dios, porque es la casa de Dios, la morada de Dios. E iban en comunidad a encontrar a Dios allí, a adorar.

Como relata el evangelista Lucas, también Jesús purifica el templo, pero lo hace con el látigo en la mano.

Se pone a expulsar las actitudes paganas, en este caso de los mercaderes que vendían y habían transformado el templo en pequeños negocios para vender, para cambiar las monedas, las divisas.

Jesús purifica el templo reprendiendo: “Está escrito: mi casa será casa de oración y no de otra cosa”.

El templo es un lugar sagrado. Y nosotros debemos entrar allí, en la sacralidad que nos lleva a la adoración. No hay otra cosa.

(Frases extractadas de http://www.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2013/documents/papa-francesco_20131122_templo.html)

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