26 jun. 2026

Para no mirarse más al espejo

Un buen equilibrio en el suspenso y la memoria de lo ocurrido en la niñez son los ingredientes de esta película que se deja ver con un ritmo que no decae hasta el fatídico final, previsible quizá, pero aceptable porque llegar a él no ha sido una fatiga.

Foto: UH Edicion Impresa

Foto: UH Edicion Impresa

Por Sergio Cáceres Mercado | caceres.sergio@gmail.com

Objetos endemoniados han sido muchas veces el tema central de decenas de películas de terror, esta vez le toca el turno a un espejo antiguo, del cual no se nos cuenta cómo obtuvo los poderes que tiene en el día de hoy. Lo importante es que eventualmente sus víctimas van cayendo como moscas, hasta que dos niños descubren que el origen del mal proviene de esa antigüedad comprada inocentemente por el papá para decorar la casa.

Una década después intentarán otra vez destruir el espejo, y para eso la hermana urde un plan prácticamente perfecto, a excepción de que no cuenta con la astucia del espejo, que tiene el don de manejar la mente humana. A partir de esto, el espectador es también constantemente llamado a un juego, al igual que los protagonistas, para combatir al azogado objeto reconociendo qué situaciones son reales y cuáles cuentan con engaños que nos llevan a situaciones fatales.

Cada paso del plan para destruir definitivamente el malvado espejo se alterna con los recuerdos que llevaron a aquellos niños a quebrar sus mentes. Así la película transcurre como un lento desvelamiento de un pasado que nos va explicando no solo qué es el espejo, sino también quiénes son estos jóvenes obsesionados por romperlo. Buena producción, con un final que promete una segunda entrega.

Calificación: ***