12 abr. 2026

Para dejar limpio a un corrupto

Desde el comienzo digo que no es fácil. Primero porque son muchos y segundo porque la corrupción penetra profundamente en quien la tiene y, en clave cristiana, el salir de ella es una verdadera conversión.

Sin embargo, hay que intentarlo. Necesitamos a más ciudadanos honestos en el Paraguay.

Por eso, para dejar limpio a un corrupto, que significa que deje de serlo de verdad, hemos encontrado como cuatro etapas.

La primera es la etapa de entrada. Una de las más difíciles. Porque el corrupto se maneja en la oscuridad, procurando pasar desapercibido. Y no conozco a ninguno de ellos que voluntariamente y en público dijera que quiere dejar de serlo, con todo lo que eso significa. Por eso, la importancia de los escraches. Es una ayuda eficaz, aunque ciertamente dolorosa, para que en público aparezca el corrupto.

La segunda etapa es que se les quite a los corruptos los fueros, pues con ellos se defienden y es imposible hacer algo. Y hablo de fueros porque, por ejemplaridad, conviene comenzar por aquellos que se dicen nuestros representantes por ser presidente, senadores, diputados o gobernadores.

La tercera etapa, para dejar limpio a un corrupto, es la jurídica. Tampoco es fácil que se cumpla. “Es un chancho, pero es de nuestro corral”. El partido político al que pertenece lo rodea. Los fiscales no investigan ni el juez lo llama a juicio y condena.

La cuarta etapa es la final, con todas sus consecuencias. Si fue contra la ley debe de pagar una condena y en Tacumbú por ejemplaridad. Pero, no basta ir a Tacumbú. Hay que devolver la plata robada al Estado. Y añado: que no se quede con ella el corrupto de turno con más poder.

El día que uno llegue hasta el final, hay que celebrar una fiesta colectiva.

Lo veo muy difícil, pero es absolutamente necesario.

¿Se anima usted a apoyar esta gran campaña?