El sector panadero se está volcando hacia la confitería, la gastronomía y los productos de primera necesidad, diversificando su producción para recuperar el terreno perdido ante el auge de los supermercados y las panificadoras de marcas internacionales, como Bimbo, Fargo y Bimbi.
Las panaderías tradicionales han encontrado en los rubros mencionados más arriba una veta para mantenerse competitivas y han logrado abrirse paso en el mercado, manteniendo el negocio.
A pesar de las dificultades por las que atraviesa el sector, va recuperando terreno con esta estrategia, señaló Catalino Báez, presidente del Centro Paraguayo de Propietarios de Panaderías y Fideerías, quien recordó ayer el Día Mundial del Pan, al tiempo de señalar que el gremio cuenta actualmente con unos 7.500 asociados.
La estrategia apunta hacia un nicho emergente, cual es la clase media-alta para arriba que demanda productos saludables y de calidad. En el mercado se puede observar hoy que la mayoría de las panaderías que han apostado por la diversificación apuntan a un segmento alto, que es más exquisito en cuanto a gusto y exigencia, con muy buenos resultados, señaló.
“Hoy el consumidor se inclina hacia los panes saludables, integral, con semillas, de gluten, etc. La demanda ha crecido; no será mucho como el pan blanco pero va subiendo y puede llegar a empatar 50% con el pan blanco”, vaticinó Báez.
PROFESIONALIZACIÓN. El Centro apunta hoy a la profesionalización del sector panadero y se encuentra trabajando en la reapertura de su escuela de panadería. Para ello está gestionando el apoyo de proveedores y la documentación necesaria para la reapertura y posterior formación de profesionales.
Igualmente, organiza reuniones zonales muy importantes en las principales ciudades de Central e interior del país para fomentar la unidad panadera e, incluso capacitación a los panaderos que al estar fuera de la capital, se encuentran menos favorecidos en cuanto a las novedades en equipamiento y profesionalización del sector.
“Las grandes panaderías son las que están por la capital; tienen más recursos para superar las adversidades, pero las del interior pasan necesidades de equipamiento, maquinarias. Hay panaderías que aún están trabajando a mano y necesitan acceder a los créditos para mantenerse competitivas”, sostuvo el titular del gremio.
La superpoblación de recursos humanos es una dificultad por el que las panaderías medianas y pequeñas vienen atravesando desde hace tiempo. La incursión de panificados importados afecta en el sentido de que reduce la demanda de mano de obra.