Por Marisol Ramírez
Las canciones de distintas décadas –desde los 60– son parte importante del espectáculo. Bailarines y cantantes interactúan con gracia, desplegando calidad técnica en sus respectivas disciplinas, además de gran talento a la hora de expresar y despertar emociones.
Con temas como Celofán, Amapola, Yo tengo fe, Baile del ladrillo, Se dice de mí, We Are The Champions, Soy lo que soy, No llores por mí Argentina, Libertango y otros, se construyen los momentos del show, el que se sostiene en todo momento con los artistas, el vestuario (diseñado por Patricia Fiaño y el propio Pachano), las luces y el sonido, ya que la escenografía es sencilla aunque no menos llamativa.
El homenaje a los payasos, y el paso de Pachano por su infancia, así como su reflexión de ver la vida en positivo, son los momentos más emotivos. El artista y su elenco demuestran en todo momento profesionalismo, y se los percibe disfrutando con cada presencia en escena. El argentino incluyó en el contenido de su show, comentarios sobre el Baila Conmigo Paraguay, y bromeó acerca de las peleas entre las integrantes Norita, Milva y Melamed, dando a entender que la cortina musical de Los Locos Adams fue una buena elección. También bromeó sobre su propio carácter y temperamento, y supo hacer rapport con el público, sacando sonrisas hasta en momentos en que no se lograban captar algunos chistes sobre la farándula argentina.
Un público conformado en su mayoría por personas maduras aplaudió de pie el final del espectáculo, confirmando su satisfacción.