* Una particularidad de su trabajo en Buenos Aires son sus dibujos que se adentran en el mundo del fútbol como naciente deporte de masas.
De hecho, según dicen, llegó a jugar en la Reserva de Olimpia. El argentino Óscar E. Vázquez Lucio, en su libro Historia del humor gráfico, informa que el fútbol “le atrae como espectáculo y por haberlo practicado en la infancia (...) y por haber incursionado por primera vez como caricaturista, dibujando a los futbolistas más populares; pero siente que el principal objetivo de este deporte se ha desvirtuado, ?ya que los Gobiernos han encontrado en esta práctica el mejor narcótico con el cual se embrutece al pueblo”.
Lo dijo en la década del 40 y suena más actual que nunca.
*Sorazábal ha sido también, tanto en Paraguay como en Argentina, un gran ilustrador de libros. Algunos de ellos son: Capullo, un libro de lectura de primer grado; una biografía de Sarmiento, escrita por Antonio Díaz Franco y Carlos Alberto Giuria; el Diccionario Guaraní-Español, de Jover Peralta; la novela Ocho hombres, de José Antonio Villarejo, uno de los testimonios narrativos más importantes escritos en Paraguay sobre la Guerra del Chaco; Amor del caminante, del poeta José Concepción Ortiz y, entre otros, El precio de los sueños, de Josefina Plá, que en 1936 inaugura la poesía de vanguardia en el país.
Se afirma que a su muerte había terminado de elaborar la carátula de Mirad los lirios de Campos, del escritor brasileño Erico Verissimo.
*El poeta y amigo suyo Antonio Ortiz Mayans publicó tempranamente una biografía suya, en Buenos Aires, en 1946.
Se titula Sorazábal. Su vida y su obra. Además le dedicó un poema, que una parte dice: “Tu lápiz fue bandeja a estremecida/ en cascada de sol cada jornada;/ bandera que se izó para da vida/ a la rosa que se abre en la alborada”.