La 98ª edición de los Oscar, conducida por Conan O’Brien, fue una ceremonia singular en la que el cine de autor, las sorpresas internacionales y los gestos políticos marcaron el tono.
Con una fusión de producciones ambiciosas y apuestas estéticas arriesgadas, la Academia reconoció una amplia diversidad de géneros, coronando a One battle after another como la gran triunfadora de la noche.
El filme se alzó con la estatuilla a la Mejor Película y otorgó a Paul Thomas Anderson los premios a Mejor Director y Mejor Guion Adaptado, un hito interpretado por la crítica como el reconocimiento definitivo a uno de los cineastas más influyentes de la actualidad.
La cinta de Anderson no solo dominó las categorías principales, sino que sumó victorias claves en Mejor Actor de Reparto para Sean Penn –quien alcanzó su tercer Oscar–, Mejor Montaje para Andy Jurgensen y el histórico debut de la categoría a Mejor Reparto.
A su vez, Sinners, dirigida por Ryan Coogler, llegó a la gala rompiendo récords con 16 nominaciones superando las 14 candidaturas de clásicos como Titanic y All about eve.
Al cierre de la jornada, la película cosechó cinco galardones, destacando el de Mejor Actor para Michael B. Jordan, cuyo triunfo ratifica su exitosa transición del cine comercial al prestigio crítico global.
En las categorías femeninas, Jessie Buckley se llevó el Oscar a la Mejor Actriz por su labor en Hamnet, mientras que la veterana Amy Madigan fue reconocida como Mejor Actriz de Reparto por Weapons.
El palmarés se completó con hitos técnicos y globales: Autumn Durald Arkapaw hizo historia al convertirse en la primera mujer en ganar el Oscar a Mejor Fotografía por Sinners, un logro que marca un nuevo paso en la apertura de la industria a talentos históricamente subrepresentados.
Por su parte, el drama noruego Sentimental Value fue elegido Mejor Película Internacional.
En tanto que k-pop Demon Hunters se impuso como Mejor Película Animada y Frankenstein destacó en el apartado de Mejor Diseño de Producción.
Más allá del reparto de estatuillas, la edición 2026 dejó la impresión de que la Academia vuelve a mirar hacia narrativas más arriesgadas. Entre discursos políticos, récords históricos y el cruce cada vez más visible entre cultura global y Hollywood, la ceremonia reflejó a una industria en transformación, cada vez más abierta a nuevas voces y a miradas cinematográficas diversas que trascienden las fronteras tradicionales.
Marcaron la conversación en redes
Algunos momentos que fueron mencionados en redes sociales durante la ceremonia incluyeron el discurso político de Javier Bardem, quien durante su intervención declaró: “No a la guerra. Palestina libre”, algo que rompió el tono festivo del encuentro y recordó el peso político que históricamente tiene esta premiación de la Academia.
Otra situación comentada fue la ausencia de Sean Penn. A pesar de ganar como Mejor Actor de Reparto, no asistió a la gala, ya que se encontraba realizando una visita humanitaria a Ucrania.
Su ausencia añadió un matiz inusual a una de las categorías más destacadas de la noche.
También destacó el fenómeno K-Pop. La actuación de la banda Huntr/x interpretando Golden, tras el triunfo de K-Pop Demon Hunters como Mejor Película Animada, fue una de las presentaciones de mayor energía en el Dolby Theatre, confirmando la creciente influencia global de la cultura pop asiática.