19 may. 2026

Opulencia visual que oculta lo banal

Por Rebeca González Garcete
rebecagonzalezg@gmail.com
Es de Zhang Yimou. ¿Qué más se necesita saber para ir a ver La maldición de la flor dorada? Pues nada más, ya que este realizador chino tiene una filmografía que da cuenta de una extraordinaria calidad artística.
Pero, si bien no defrauda tanto, el filme protagonizado por los imponentes Gong Li y Chow Yun-Fat, no logra el mismo efecto de espectacularidad visual ni de fuerza emotiva de tantas otras obras de Zhang. Está exquisitamente realizado, es cierto, pero el filme peca de ambicioso tanto en su relato como en su presentación.
La imagen está saturada con colores fuertes y tantos primeros planos que, lejos de intensificar el drama, desvían la atención hacia los detalles. Claro, esos detalles cautivan, pero restan fuerza dramática. Igualmente, los efectos especiales no logran el resultado esperado, pues lo más impactante no está en las batallas sangrientas, sino en el drama pasional. De todas formas, el filme nos depara una magnífica secuencia de acción que involucra a unos asesinos vestidos de negro.
Rondando lo operístico, La maldición de la flor dorada nos cuenta una historia con cierta onda shakesperiana, donde hay intrigas palaciegas, deseo, odio, incesto, amor prohibido... en fin, un festín de tragedia salpicado con gotitas de humor negro. Todo, envuelto en un envase de opulencia visual que deja entrever su banal contenido.
A pesar de la grandilocuencia del filme, no decepciona y, finalmente, se lo acepta como un paso más en el proceso de experimentación del gran realizador chino.
LA MALDICIÓN DE LA FLOR DORADA
(Man cheng jin dai huang jin jia), China, 2006.
Calificación: * * * (Buena).
Guión y dirección: Zhang Yimou.
Con: Chow Yun-Fat, Gong Li, Chou Jay, Liu Ye, Ni Dahong y Qin Junjie.
Fotografía: Zhao Xiaoding.
Música: Shigeru Umebayashi.
Diseño de producción: Huo Tingxiao.
Duración: 114 minutos.