El clérigo instó a los fieles al diálogo para romper las barreras de la división social y les pidió ser valientes para superar los desafíos como el vacío, la tristeza y la violencia que socavan en la sociedad.
Esto durante su prédica en el octavo día del novenario en honor a la Virgen de Caacupé, que se realizó bajo el lema Orar y caminar juntos en la iglesia.
‘‘En nuestra sociedad, donde en tantas ocasiones reina el vacío, la tristeza, la violencia que socavan aquella luz de esperanza encendida por Cristo en nuestros corazones’’, expresó.
Ante la presencia de cientos de promeseros, Robledo destacó la importancia de la valentía y la confianza en Dios en un contexto marcado por divisiones en la sociedad, ya sea por motivos políticos, de clase social, color de piel o incluso preferencias deportivas, ‘‘que muchas veces es ocasión de enfrentamientos y de violencia’’.
Además, hizo un llamado a la apertura al diálogo, tanto dentro de la Iglesia como con otras confesiones cristianas y en el ámbito interreligioso. ‘‘Se nos pide superar el clericalismo que tanto el Papa repite, porque la iglesia es el cuerpo de Cristo y todos compartimos una misma dignidad. Superar las ideologías que destruyen la vida, que destruyen la fe, que destruyen a la persona misma’’.
Recordó que Dios creó a todos para vivir en libertad y dignidad. Enfatizó en la importancia de la fe al cuestionarnos sobre el bienestar de nuestros semejantes, especialmente aquellos desaparecidos y olvidados. ‘‘¿Qué pasó con ellos o con ellas? ¿Qué sucedió con ellos? ¿Cuál es la respuesta que podemos dar? ¡Qué gran dificultad para nuestra sociedad!’’, preguntó.
Robledo manifestó su preocupación por estos casos, considerándolos signos de muerte y un rechazo tanto a Dios como a los derechos y la dignidad de cada persona, subrayando que todos somos hermanos creados a imagen y semejanza de Dios.