La homilía del Día de Resurrección en Caacupé estuvo marcada por una fuerte crítica profunda hacia los manejos de la clase política del país y la administración de justicia.
La celebración encabezada por el monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé, resaltó que Paraguay es un país vigoroso, pero con instituciones agonizantes.
“Un país donde la élite política parece que ha perdido la fe en Dios y en el pueblo, y se dedica a satisfacer sus intereses personales”, criticó.
Desde el púlpito, Valenzuela siguió diciendo que los integrantes de dicha élite planean cómo sostenerse en el poder por largos periodos.
“No respetando a los otros. A protegerse solo entre ellos. Dejando que el pueblo se defienda de la delincuencia, la pobreza y todo tipo de precariedades e injusticias”.
Cuestionó que la clase dirigencial desea controlar todo lo que pueden. Buscan manipular la Justicia, especular con las leyes, seducir a los honestos y perseguir a quienes los enfrentan.
Agregó que los castigos a sus amigos solo llegan cuando agotaron todos los recursos de la impunidad. O cuando ya no sirven a sus intereses. “Así han olvidado a los pobres. Pero el Señor nos recuerda: ‘No rechaces la súplica del afligido, ni apartes tu rostro del pobre, sino más bien vuelve tu oído hacia él y dale una respuesta amable y reconfortante’”.
PERCEPCIÓN. El obispo de la Diócesis cordillerana expresó que mucha gente piensa que la Justicia agoniza en Paraguay. Y con ella están en grave peligro la igualdad, la equidad y los límites al poder y el respeto a la Constitución. “No te acobardes de hacer justicia, especialmente a nuestros fiscales y jueces. No te acobardes al hacer justicia. Necesitamos respetarla, tenemos que ayudarla. Necesitamos esa justicia”.
Instó a los católicos a rescatar esa justicia porque necesitan de ella. Y lanzó la pregunta de cómo lograr ese propósito para dar la respuesta a continuación.
“Con el poder más grande que tenemos, con el poder de la fe, esa fe que mueve montañas, que ha hecho que cristianos de todo el mundo hayan logrado hazañas increíbles, casi imposibles. Recordemos que la fe transforma la perspectiva del creyente enfocándolo como un impacto positivo en el mundo, como reflejo de la voluntad de Dios”, expresó Valenzuela durante la misa.
Con respecto a la recordación de ayer, dijo que los cristianos saben que la Resurrección de Jesús es el triunfo de la vida sobre la muerte y sobre el pecado.
Con ello se confirma la veracidad de las enseñanzas y al mismo tiempo da esperanza vivas que permiten superar el sufrimiento terrenal con la seguridad de la gloria a futuro.
“Los cristianos deberíamos ser antes que nada una reserva inagotable de esperanza en medio de un mundo tan amenazado por el sinsentido y el absurdo”.
Puntualizó también que la celebración litúrgica de la Pascua ayuda a los creyentes a reavivar la vocación de ser auténticos testigos de la Resurrección de Jesucristo.
“No podemos estar buscando a Jesús entre los muertos. Él está vivo, Jesús está vivo y nos quiere vivos y está con nosotros, nunca se va”, recordó a los feligreses.
En la misa de la Catedral Metropolitana, monseñor Adalberto Martínez resaltó que la Pascua es el paso del Señor que asume todos nuestros dolores y los transforma en vida nueva.
En medio de oscuridades que vivimos, de las dificultades, de los nudos y enredos de nuestra historia, en quebradas oscuras, como Buen Pastor, nos conduce hacia fuentes tranquilas de esperanza. Cireneos unos con otros en nuestro caminar el vía crucis social, comunitario, personal.
“¡Basta ya de corrupción!”, claman
Durante la liturgia celebrada en Fuerte Olimpo por monseñor Gabriel Escobar Ayala, la homilía también estuvo marcada por un fuerte llamado de atención a las autoridades del Gobierno y a la sociedad en general.
En varios momentos, el obispo utilizó la expresión “¡Basta ya!”, para denunciar situaciones que, según afirmó, afectan gravemente al país. Entre ellas falencias del sistema de salud pública, con la falta de medicamentos, la deficiente atención a los pacientes y casos de presunta mala praxis.
Monseñor Escobar expresó preocupación por hechos de corrupción y decisiones judiciales que generan desconfianza.
En su mención tampoco dejó de lado la situación económica de muchas familias paraguayas, quienes enfrentan el aumento de costos y falta de trabajo.